Medallas Basilio Paraíso

Empresas distinguidas 2003

  • Averly (1855) Zaragoza
  • Café de Levante (1895) Zaragoza
  • Cafés Orús (1902) Zaragoza
  • Casa Gavín (1900) Zaragoza
  • Chocolates Lacasa ( 1852) Zaragoza
  • Comercial Barril (1875) Zaragoza
  • Comercial Zapata (1898) Gallur
  • Heraldo de Aragón (1895) Zaragoza
  • Horno San Gil (1901) Zaragoza
  • Ibercaja (1876) Zaragoza
  • Imprenta Gambón (1892) Zaragoza
  • Joyería Baena (1901) Zaragoza
  • La Campana de Oro (1885) Zaragoza
  • La Montañanesa (1867) Zaragoza
  • La Reina de las Tintas (1880) Zaragoza
  • La Zaragozana (1900) Zaragoza
  • Larraz (1883) Zaragoza
  • Mercado Central de Zaragoza (1903)
  • Molino de aceite Olituriaso (1840) Tarazona
  • Pastelería Fantoba (1856) Zaragoza
  • Pastelerías Manuel Segura (1874) Daroca
  • TAIM-TFG (1899) Zaragoza
  • Talleres Mercier , fundición (1870) Zaragoza

Averly

1855

“Averly ingeniero en Torrero”. Así reza una de las primeras referencias que se tienen en Zaragoza del ingeniero francés Antonio Averly, quien había llegado desde Lyon a la ciudad en 1851. La tradición oral señala que la fundición Averly se creó como empresa independiente en 1855, aunque su fundador había colaborado anteriormente como ingeniero y socio en La Maquinista Aragonesa, emplazada en el barrio zaragozano de Torrero. Los primeros talleres de Averly como empresa independiente aparecen en 1855 en la calle San Miguel. En 1880, Averly se instaló en su actual ubicación, entonces Campo Sepulcro y hoy parte del centro de la capital aragonesa.

Averly está en los orígenes de la industrialización de Aragón y se ha convertido, tras casi siglo y medio de actividad, en un referente a nivel internacional en la fundición artística. Ha realizado desde piezas industriales como turbinas, prensas hidráulicas, el gasómetro de la fábrica de gas de Zaragoza y maquinaria, a trabajos tan emblemáticos como la estatua del Justicia de Aragón (1892), el chapitel de la torre de la catedral de La Seo en Zaragoza y la campana de la basílica de El Pilar (5.000 kilos de peso). Averly es propiedad de la familia Hauke Bea desde la segunda década del siglo XX.

Café de Levante

1895

Cariño y calidad definen la historia de un café por donde han pasado desde arrieros, vendedores ambulantes, gentes del campo, zíngaros  y trashumantes a catedráticos, médicos, intelectuales, figuras del ajedrez y políticos entre otros miles de clientes de todo tipo y condición. Una historia íntimamente unida a sus emplazamientos: los orígenes como tienda de comestibles pegada a  la Puerta del Carmen, entonces las afueras de Zaragoza; el traslado en 1926 al paseo de Pamplona, cuando se derribó el edificio donde estaba situado para realzar la Puerta del Carmen; y la ubicación definitiva actual en la calle Almagro. Tres lugares, todos muy próximos, y tres generaciones.

Fundó el café en 1895 Agustín Charles, quien era propietario de una tienda de comestibles en cuya trastienda se reunía con los amigos a tomar café y conversar. De ahí surgió la idea de transformar en café esa parte del local, para lo que se abrió una entrada. El nombre de Café de Levante hace referencia a la entrada a la ciudad por la carretera de Valencia, ya que entonces era un establecimiento de carretera y lugar idóneo para reponer fuerzas. La segunda generación se desarrolló de la mano del yerno y la hija de Agustín Charles: Félix Blázquez García Y Rosario. Durante medio siglo se convirtió en uno de los centros de la vida cultural e intelectual de Zaragoza. La actual dirección, Carlos Blázquez (hijo de Félix, fallecido en 1972) y Pilar Peñafiel, protagonizan la tercera etapa y han mantenido el secreto del levante, con esas recetas cuidadosamente guardadas, en especial sus granizados. El relevo, Oscar y Sonia, ya está preparado. El café de levante llega a la cuarta generación.

Cafés Orús

1902

Los orígenes de Cafés Orús se remontan a principios del siglo XX en unos locales de la calle Escuelas Pías de Zaragoza, siendo en aquel tiempo su principal actividad la del negocio de coloniales, así como la torrefacción de cafés que se realizaba de forma totalmente artesanal.

Ya en la década de los años 30 se levanta la fábrica más moderna de Zaragoza en aquella época para la elaboración industrial de café  en la calle Pascasio Escoriaza, en el antiguo barrio de Cariñena. El edificio constaba de dos plantas de gran superficie y de las primeras máquinas movidas ya por energía eléctrica. Cada una disponía de una dinamo con una fuerza total de 26 caballos de fuerza. Las dependencias auxiliares se completaban con un almacén de materias primas, talleres de empaquetado y despacho.

El constante crecimiento de Cafés Orús motivó que a principio de los años 50 se inaugurase una nueva factoría aprovechando los solares de la calle Escoriaza, que enseguida resultaron insuficientes. Hasta que en el año 1977 se realizó el traslado definitivo a las actuales instalaciones de la Autovía de Logroño, donde nuevamente se incorpora la mejor tecnología actual para la recepción de café verde, clasificado, ensilado, tueste y envasado de nuestros cafés.

Una de las claves del éxito de esta Empresa fue la figura de su Director General José María Marco Acón, padre de los actuales Consejeros, que durante sus 60 años al frente de la dirección de Cafés Orús, impulsó de manera relevante un sinfín de proyectos de futuro que contribuyeron a la modernización del sector. Un espíritu emprendedor de los que dejan huella y que ha servido para situar a Cafés Orús en vanguardia del sector cafetero español.

Casa Gavín Semillas

1900

Saturnino Gavín Abadías, emprendedor comerciante nacido en Gavín (Huesca), llegó a Zaragoza en 1900 e instaló una tienda en la Pza. del Mercado 18-20, hoy avenida César Augusto 100. Comenzaba asía la historia de Casa Gavín, comercio en el que se vendían tanto semillas como ultramarinos. Sólo tres años después, el bullicioso carácter comercial de la zona se vio confirmado con la apertura del Mercado Central. El local de Casa Gavín es una joya arquitectónica, en un edificio proyectado por José de Yarza, un artesonado modernista en madera de roble americano y una fachada también modernista. Hoy la empresa está en la tercera generación.

“El cambio de las simientes mejora la producción y hace que la tierra rinda más”, anunciaba Gavín en la publicidad de la época. En el propio establecimiento se seleccionaban las semillas para venderlas limpias de cuscuta y elementos extraños. La venta era a granel y la Granja Escuela de Agricultura de Zaragoza analizaba todas las semillas. Ya en 1930 recibió una distinción de la I Exposición Nacional de Horticultura, por su colección de Hortícolas y legumbres. Saturnino Gavín falleció en 1961 y l negocio pasó a su hijo José , quien potenció las semillas frente a la venta de ultramarinos. En 1972, cuando murió y se hizo cargo de la tienda su Viuda, Mª Pilar Ramírez Ruanes, sólo se vendían semillas. Era una actividad que había experimentado un gran cambio y ya no se compraban directamente las semillas al agricultor, sino que las empresas productoras desempeñaban ese papel. Casa Gavín afrontó el cambio con decisión: mejoró el servicio (las semillas se tratan, certifican y envasan), ofreció más variedades y buscó nuevos suministradores nacionales e internacionales.

Chocolates Lacasa

1852

Lacasa es una empresa familiar fundada en 1852 en Jaca por Antonio Lacasa, bisabuelo de los actuales propietarios. A partir de la producción de chocolate, ha sabido adaptarse durante siglo y medio a la evolución de los mercados y hoy es una empresa con una importante dimensión internacional y se ha diversificado, introduciéndose en el sector de dulces infantiles, turrones, bombones y caramelos. Cuatro fábricas y una plantilla de unos 500 trabajadores son testigos del éxito de un negocio que comenzó en un almacén de Jaca que vendía garbanzos, teijdos y el chocolate que el propio Antonio Lacasa fabricaba.

José Lacasa Ipiens, hijo del fundador, decide a finales del siglo XIX limitar la actividad de la empresa a la producción de chocolate y café. Siguieron el negocio sus hijos Joaquín y José María. Ya en 1885, Lacasa recibe reconocimientos por la calidad de sus productos. En los años 20, inicia la industrialización de sus procesos de trabajo, y en 1939 deciden trasladar la empresa de Jaca a Zaragoza, con el objetivo de situarse en un punto estratégico de comunicaciones para desarrollar su negocio. En 1955 se abre una nueva fábrica en Zaragoza. Fallecen durante la década de los 50 ambos hermanos, y la viuda de José María, Carmen Echeverría, asume la dirección con cinco hijos menores de edad. Amplió el negocio gracias a su espíritu emprendedor y los hijos van incorporándose a la gestión. En 1979 abren la fábrica de Utebo, que se amplía en 1991, y la gran expansión de la empresa llega en la década de los 80. Son los años de los lacasitos, creados en 1982 (ya habían sido pioneros en España en fabricar turrón de chocolate con almendras), y de los conguitos, cuya fábrica se adquiere en 1987. Los 90 suponen la consolidación de un proyecto empresarial de una compañía que ya vende sus productos en 40 países de los cinco continentes.

Comercial Barril

1875

Barril es un ejemplo de evolución en el mundo del comercio. Lo que comenzó como una “Camisería Francesa”, según el rótulo inscrito en el mármol del suelo de la entrada a su primer establecimiento (en el Pº Independencia 10), se ha convertido hoy en un dinámico comercio con una página web de éxito y que a la camisería añade los artículos para regalo, fumador y escritura, los productos de piel y los complementos. En el negocio que fundó José Barril en Zaragoza en 1875 se sucedieron varias generaciones familiares, hasta que un aprendiz, Emilio Gonzalvo Beneded, se hizo cargo de la tienda en 1947, año en el que ingresó com0o colaborador Emilio Berdún Nadal, padre a su vez del actual propietario. Emilio Berdún López dirige el negocio desde 1988, cuando acabó sus estudios de derecho.

El fundador José Barril estudió corte de camisería en París y en 1880, a los cinco años de abrir su tienda en Zaragoza, consiguió el título de “Camisero de la Casa Real”, un logro de especial mérito al tratarse de un negocio de fuera de Madrid. Su espíritu emprendedor le llevó también a participar activamente en la promoción del ferrocarril de Canfranc. El establecimiento Barril fue punto de recogida de adhesiones para el Canfranc. Experto filatélico y numismático, utilizaba una parte de la fachada para tal fin. La apertura de un destacamento militar alemán en Zaragoza en 1902 llevó a suprimir el rótulo de “Camisería Francesa”, debido a la enemistad manifiesta de ambos países. En 1974 el negocio se trasladó a su actual ubicación en la calle San Miguel. La constante renovación ha permitido a Barril llegar a superar con nitidez el siglo de historia.

Comercial Zapata

1898

Comercial Zapata es un ejemplo de la historia del comercio en el medio rural y de pasión por el comercio. En 1898, Miguel Zapata Galindo, casado con Irene Cuber Fuente, abrió el comercio Casa zapata en la localidad zaragozana de Gallur. Tuvieron  cuatro hijos (José Mª, Pascual, Miguel y Eladio), de los que tres siguieron en el oficio del comercio, dos de ellos en Gallur y un tercero en Buñuel, Navarra. Ya lo decían en un programa de fiestas de Gallur de 1927: “No dejéis de visitar esta casa por ser la que más barato vende y mejor surtido presenta”. Hasta 1948, los dos hijos que se quedaron en Gallur se mantuvieron en la dirección original, momento en el que se trasladaron a dos tiendas diferentes: una regentada por José Mª y otra a cargo de Miguel.

José Mª fue sustituido por su hijo, del mismo nombre, que a su vez dio el relevo a su hija Begoña. Es un establecimiento con solera en el que se siguen vendiendo artículos en tejidos, calzados y, sobre todo, confección de cortinas de calidad. Miguel, por su parte,  fue sucedido por su hijo Miguel Ángel, quien ofrece productos de los ramos de ferretería, electrodomésticos, regalos, mercería, electricidad y hasta hace poco, distribución de gas butano. Existe además una tercera tienda en Gallur; Flores Carmenchu, una moderna floristería con artículos  de floristería y belleza, de una hija de Miguel. La vocación comercial de la familia Zapata se extiende hasta Zaragoza, donde otra hija de Miguel tiene una librería-papelería en la Calle Conde Aranda.

Heraldo de Aragón

1895

El 20 de septiembre de 1895 aparece el primer número de Heraldo de Aragón, una iniciativa del periodista Luis Montestruc Rubio. El primer editorial resume los principios que han marcado su trayectoria: “…cuanto escribamos hijo será de un criterio más o menos acertado, pero siempre independiente, sin sujeción a nada ni a nadie que ni Heraldo de Aragón trae compromisos de ningún género con ningún partido político ni tiene que regirse por otras inspiraciones que las leales y honradas de sus redactores”. Los principios fueron en una modesta oficina de la calle Cuatro de Agosto y el periódico no tenía maquinaria propia; hoy es un potente grupo multimedia y tecnológicamente avanzado, que acaba de inaugurar en Villanueva de Gállego una de las rotativas más modernas del mundo.

Montestruc murió en 1897, cuando el periódico ya estaba en manos de Antonio Motos Martínez. Motos inicia la modernización de Heraldo, que en 1909 se convierte en sociedad anónima. Aparece entonces otro nombre clave en su historia: Antonio Mompeón Motos, director gerente. Su liderazgo, hasta su muerte en 1940, llevó al periódico a convertirse en el primero de Aragón. En 1931 se abren las nuevas instalaciones de paseo Independencia, 29. En 1940, Josefina de No sucede en la presidencia a Antonio Mompeón Motos, mientras Fernando de Yarza García es el secretario del consejo de administración. En 1952 se nombra director del periódico a Antonio Bruned Mompeón. Fernando de Yarza García fallece en 1979 , al que sucede como consejero delegado su hijo Antonio de Yarza Mompeón, quien a su vez dio el relevo a Pilar de Yarza Mompeón en 1991. Durante los 80 se compra otra rotativa y en 1995 se compran los terrenos de Villanueva que permiten hoy acometer la expansión del grupo, del que en el año 2000 la familia Yarza se hizo con la mayoría del capital para mantener, con el apoyo de Ibercaja, su carácter aragonés.

Horno San Gil

1901

El centenario Horno San Gil es uno de los escasos ejemplos que quedan de la actividad comercial en El Tubo de Zaragoza. Siempre se ha dedicado a la misma actividad, vender pan, ha pertenecido a la misma familia y ha permanecido en la misma calle, antes en el 6-8 de Cinegio y ahora en el 3. Horno San Gil ha llegado a la cuarta generación. La documentación existente más antigua data de 1901, cuando el propietario de la casa donde estaba situado el horno (que posiblemente era de leña y alquilado al bisabuelo del actual propietario, Dámaso Povar y García nacido el 6 de febrero de 1877), solicita permiso  al Ayuntamiento para la construcción, en la bodega, de un horno para cocer pan, que funcionara  con carbón como combustible.

Dámaso Povar y García se lo cede a su hijo Felipe Povar y García (2ª generación), quien en 1911 compró todos los enseres de amasar a Julián Loscertales. Murió a los 57 años y pasó a regentar el negocio su viuda, Marcelina Sancho Jordán, quien a su vez lo dejó en herencia  a sus hijos Julia y Felipe Povar sancho. Son los años de mayor esplendor económico y social del Tubo en el siglo XX. Muchos de los establecimientos  de referencia de entonces en la zona, como el Cantábrico, Casa Tobajas o Casa Teófilo, ya no existen, aunque otros como Casa Lac o Casa Pascualillo han sabido mantenerse. El actual propietario del Horno San Gil, uno de los elaboradores de pan, más antiguos de la ciudad y cuarta generación del negocio familiar, Javier Alastrué Povar, confía en que se mantenga la saga y en que la zona aproveche un impulso revitalizador que parece próximo.

Ibercaja

1876

La Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País logró en 1876 abrir al público la Caja de Ahorros y Monte de Piedad, en el número 5 de la plaza del Reino de Zaragoza. Hoy, bajo la denominación de Ibercaja, se ha convertido en uno de los principales grupos financieros de España y su presencia llega a todas las comunidades, sin perder el arraigo territorial y el papel social que caracteriza a las cajas de ahorro (con escuelas agrarias, centros culturales o hogares del jubilado, entre muchas otras actuaciones). Entre 1933 y 1964 se realiza una fuerte expansión de la entidad (excepto en los años de la Guerra Civil) que coincide con José Sinués y Urbiola como director gerente y después director general, un hombre que dejó una impronta histórica en la caja. En esas tres décadas se abrieron 368 oficinas en Zaragoza, Huesca, Teruel, La Rioja y Guadalajara. Desde 1948, la entidad se denomina Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Zaragoza, Aragón y Rioja.

Sucede a Sinués en 1965 José Joaquín Sancho Dronda, en una etapa en la que el Monte de Piedad pierde protagonismo y se fortalece el balance. En 1977, ya es la tercera caja española y tiene un gran protagonismo como motor inversor en empresas aragonesas. En abril de 1980 se abre la sede central de la plaza Basilio Paraíso, abriendo una década de modernización tecnológica y financiera en un marco de gran competencia. En 1987 se jubila Sancho Dronda, año en el que además se nombra presidente a José Luis Martínez Candial, quien sucede a Fernando Almarza y Laguna de Rins. Comienza un proceso de gran expansión corporativa y geográfica (desde 1989), se implanta la nueva marca Ibercaja (1988) y se refuerza la solvencia. El actual presidente, Manuel Pizarro Moreno, llega al cargo en 1995.

Imprenta Gambón

1892

La Imprenta Gambón se funda en 1892 en la localidad oscense de Graus, por Vicente y Faustino Gambón (bisabuelo y abuelo, respectivamente, de la actual generación al frente de la empresa de artes gráficas representada por Vicente Gambón Mora), contagiados de la intensa actividad comercial, social y cultural de la comarca de la Ribagorza. También influyó la existencia en Graus de una prestigiosa Escuela de Artes y Oficios, fundada por José Salamero, que formaba a los jóvenes en materias distintas a las agrícolas. La familia Gambón abrió la imprenta en el mismo local donde tenía un bazar. La relación con Joaquín Costa y Salamero también impulsó la iniciativa. En las instalaciones se imprimían la efímera Gaceta de Graus y el periódico quincenal El Ribagorzano, ambos impulsados por Costa.

En 1908, fallecido Vicente, su hijo se traslada a Huesca (aunque se mantiene el negocio en Graus) y en 1912 la imprenta llega a Zaragoza, instalándose en la calle Canfranc frente a un almacén para papel. Tras pasar brevemente por el Coso, se trasladan al emblemático establecimiento del número 6 de Zurita, donde los despachos y la tienda se encontraban en la planta calle, y los talleres en la planta baja. Pero el crecimiento de la empresa de artes gráficas ha llevado en 2002 a abrir una nave en un polígono industrial de Zaragoza, donde la imprenta inicia una nueva etapa con más posibilidades de futuro. Jorge, hijo de Vicente Gambón Mora y la quinta generación de la empresa familiar, ya está al frente de la imprenta con más de 110 años de historia.

Joyería Baena

1901

José Baena abrió en 1901 su relojería cuando era un negocio arriesgado y dirigido a una minoría exigente. Un hombre con visión de futuro que apostó por Independencia como zona comercial cuando el paseo estaba lejos de convertirse en la dinámica área actual. José Baena fue una de las principales figuras del comercio aragonés en los inicios del siglo XX. En la década de los 70 se trasladó del número 10 de paseo Independencia al pasaje Palafox y no tardó en ampliar con su actual establecimiento en el 23 de Independencia. Baena conoció y aprendió de los relojeros suizos más prestigiosos de su época y desde sus inicios apostó por Patek Philippe, además de convertirse en la década de los 50 en uno de los primeros distribuidores en España de la marca Rolex. Falleció en 1959, pero la continuidad del negocio estaba asegurada con sus descendientes María Antonia, Margarita y José Luis.

En la década de los 70, María del Carmen Moreno, esposa de José Luis Baena, impulsó decisivamente un giro comercial: la entrada en el sector de la joyería. El espíritu emprendedor de la familia Baena y su trato con los clientes permitió superar vicisitudes como robos y mantenerse como un establecimiento de referencia en su sector. Hoy, los tres hijos de José Luis Baena y María del Carmen Moreno, Virginia, José Ignacio y José Luis, mantienen la tradición e incluso se han introducido desde 1996 entre el público más juvenil con el establecimiento de La Petite Baena, el tercero del negocio familiar junto al del pasaje Palafox y el de Independencia.

La Campana de Oro

1885

Pedro Ferrer Oller fundó La Campana de Oro en 1885, en la zaragozana calle Alfonso I, donde ha permanecido de forma ininterrumpida hasta hoy. En el comienzo del siglo XXI, es una empresa moderna especializada en el vestir de la mujer de cualquier edad, tanto en textil como en ante, nappa y peletería, con taller propio. En sus inicios las mercancías fundamentales eran textiles, tanto para vestir como para hogar. La Campana de Oro tuvo en exclusiva la concesión de las primeras máquinas de coser Singer y durante la década de los 20 y los 30 se dedicó una parte del local a la venta de coches Peugeot y Studebaker.

A mediados de los años 40, con la dirección de Juan Ferrer Brossa, se inicia la actividad más importante de La Campana de Oro: la peletería. Epilés, moutones, agneau-rases, visones y astrakanes llenaron un pequeño espacio de la primera planta de la tienda. Los tejidos por metros fueron relegados poco a poco y se dio total preponderancia a la confección. Los vestidos de Primera Comunión fueron también un renglón muy importante en aquella época, así como la sección de vestidos de novia a medida. La industria de la moda había nacido y La Campana de Oro apostaba decididamente por ella.

En los 70, una vez más, llegó savia nueva a La Campana de Oro: los hermanos María Asunción y Pedro Ferrer Burillo, actual director. Se abrió una nueva tienda, D’OR, de peletería y artículos de Loewe, que culminó con la apertura de la tienda Loewe en la calle  Costa, 3, ambas dirigidas por María Asunción. En octubre del 97 se inauguró una nueva tienda en el número 10 de Costa, siguiendo la tendencia de las más modernas tiendas multimarca europeas.

La Montañanesa

1867

La primera referencia histórica a la fábrica de papel de Montañana se remonta a 1867: el 15 de octubre, Isabel II concede a un fabricante de papel estraza un privilegio para la fabricación de papel paja para embalar. Para desarrollar la actividad, se constituye en 1868 como sociedad en comandita. Aparece en 1900 como sociedad anónima con la denominación La Montañanesa, que mantendrá hasta su fusión con Sarrió en 1990. Hasta 1970, se especializó en la fabricación de papeles de embalaje, bicolores, kraft saco y cartón ondulado, para lo que contó en diversos momentos con fábricas de pasta de paja, mecano-química y química de pino.

Sarrió adquirió la práctica totalidad de las acciones en 1970, lo que llevó a especializarse en papeles estucados, a la vez que se puso en marcha una fábrica de celulosa de eucalipto sin recuperación de lejías, sustituida en 1976 por una planta con caldera de recuperación y turbina de vapor. Hoy la fábrica de papel de Torraspapel en Zaragoza está formada por una máquina que suministra soporte a las plantas de autocopiativo y kote de Leiza y una línea de estucados. La fábrica de celulosa contiene las líneas de recuperación y energía, con dos turbinas que permiten exportar a la red eléctrica más de 70.000 megawatios anuales. La Montañanesa aplica hoy la última tecnología medioambiental de su sector, cumple las normativas ecológicas más exigentes y es un referente industrial en la capital aragonesa, con 550 trabajadores (además de generar 1.500 empleos indirectos) y más de 200 millones de euros anuales de aportación a las ventas de Torraspapel.

La Reina de las Tintas

1880

Fundada en 1880 por Pedro Ferrer Maño (Zaragoza, 1863-1937), un joven linotipista de El Noticiero que decidió establecerse por su cuenta en un pequeño negocio de la calle Torre Nueva y fabricar su propia marca de tinta: la histórica “Reina”. Aquella tinta se elaboraba en la trastienda en grandes pipas de agua y se envasaba en frasquitos al precio de 5 céntimos; rápidamente se hizo famosa en todo Aragón. La esposa de Pedro, Balbina Berbois Gargajo, era una aficionada a la papiroflexia y se decidió a vender figuritas de su creación, lo que abrió el camino para convertir a La Reina de las Tintas en un almacén de papelería y objetos de escritorio. “La tinta más pobre de color vale más que la mejor memoria”, dicen en La Reina de las Tintas.

Luis Ferrer Berbois (1898-1955) sucedió a su padre. Era un hombre muy vinculado al deporte aragonés y fue socio fundador del Real Zaragoza y directivo durante casi dos décadas. Antes fue un puntal del histórico Iberia y El establecimiento mantuvo una gran actividad durante el periodo bélico, surtiendo al Ejército de papel de fumar y lotes de sobres y cartas. Amplió el negocio con imprenta. Prosiguió en 1955 el negocio familiar su hijo Pedro Luis Ferrer Alastruey (1939), quien continúa al frente de La Reina de las Tintas. El nieto del fundador consolidó definitivamente el negocio familiar y apostó aún más por la especialización en todo tipo de papeles y material de encuadernación. La Reina de las Tintas sigue hoy en el mismo emplazamiento, con los mostradores y estanterías de nogal de estilo colonial.

La Zaragozana

1900

La cervecera La Zaragozana nació con el siglo XX. El 10 de julio de 1900, un grupo de amigos influyentes de Zaragoza consigue fundar la empresa, que ante la escasez de técnicos españoles, tuvo que proyectarse y montarse por alemanes. Ya en sus primeros años la cerveza Ámbar obtuvo varios premios por su calidad, una constante en la trayectoria de La Zaragozana. La cerveza se comercializaba en toneles de madera y botellas sopladas artesanalmente, con tapón de corcho y rústica etiqueta. Un carro arrastrado por caballería como los que entonces transportaban la cerveza desde la fábrica, es hoy el emblema de la firma. La cuadra de caballos, con 12 percherones, era el orgullo de la empresa.
Superadas las penurias de la posguerra civil (se importaba cebada de Oriente Medio y de Rusia), a principios de la década de los 60 la cerveza dejó de ser un lujo y además comenzaron a abundar bares y restaurantes. La trayectoria de La Zaragozana comienza a ligarse a la hostelería, en especial a los históricos cafés de la ciudad. Los últimos 30 años son protagonizados por la innovación y la tecnología. En 1968 se sustituyeron los toneles de madera por barriles metálicos y en 1976 se montaron los primeros tanques verticales de gran capacidad en la planta de las terrazas de Cuellar. La Zaragozana creó en 1976 la primera cerveza sin alcohol de España y ha mantenido su independencia en un sector dominado por las multinacionales. Su constante innovación también ha estado acompañado del respeto por la tradición y el saber hacer: el cargo de maestro cervecero siempre ha sido ocupado por un profesional de origen alemán

Larraz

1883

Larraz es la mercería más antigua de Aragón y una de las más antiguas de España. Una empresa de Zaragoza altamente especializada dividida en dos áreas: departamento de mercería y labores, y departamento de banderas, mástiles, bordado y artículos de protocolo. Se desconoce la fecha y localización exacta de su fundación, pero consta que, entre 1866 y 1883, Miguel García Lito y Vicente Larraz Gil solicitaron al ayuntamiento un permiso de obras para reformar el escaparate de su mercería en el antiguo Coso 34, hoy calle Valenzuela.

En 1917 fallece Vicente Larraz Gil, y el negocio queda en manos de Miguel García, ayudado por alguno de los hijos del señor Larraz. Finalmente es el menor, Vicente Larraz Cardiel, quien toma la dirección. Paulatinamente, el negocio introduce los productos para sastrería militar y los efectos militares. En 1945, la casa es demolida para ensanchar y abrir al Coso la calle Valenzuela, y Larraz se traslada al Coso 56, esquina con Amar y Borbón, donde permaneció hasta 1982. Durante las décadas 40-70 se especializa en el bordado artesanal.

En 1982 Larraz se convierte en sociedad anónima y se traslada el local a su actual emplazamiento en el Coso 66-74. Se van suprimiendo los efectos militares y se amplía la mercería. En 1998 Larraz es la primera empresa española en crear una web con tienda on-line del sector de banderas, mástiles y bordado. Larraz se plantea una profunda modernización para saltar del comercio tradicional al moderno: implanta un programa informático, reforma íntegramente el local, diseña una nueva imagen corporativa y adopta un nuevo sistema de venta consistente en exponer todos los artículos, algo inédito en el sector mercero. En noviembre 2002 Larraz inaugura la nueva tienda, la más innovadora de su sector en España y una referencia a nivel europeo.

Mercado Central de Zaragoza

1903

El Mercado Central de Zaragoza fue inaugurado el 24 de junio de 1903, culminándose una de las grandes operaciones urbanísticas de la época, que permitió a la ciudad sustituir el viejo zoco zaragozano vigente en esta misma plaza desde 1210 por una nueva fábrica de piedra de Calatorao y hierro fundido, obra del prestigioso arquitecto turiasonense Félix Navarro. Es, sin duda, el edificio más emblemático de su pródiga producción. El Mercado Central surgió por iniciativa de la Sociedad Anónima Nuevo Mercado de Zaragoza, y la obra fue acometida prácticamente en su totalidad por industrias zaragozanas, ejecutándose todo en un tiempo record de 18 meses.

Muy pronto, por dificultades económicas y de gestión, el Mercado Central fue adquirido por el Ayuntamiento de Zaragoza, quien ostenta, en consecuencia, la titularidad del inmueble. Desde 1999 el Ayuntamiento convenia con la Asociación de Detallistas (vigente desde 1964) una serie de concesiones que permiten un nivel de autogestión muy eficaz. El Mercado cuenta hoy con 190 puestos de venta.

Una de los momentos más difíciles, porque engendró un verdadero debate ciudadano, se produjo en los años 70 cuando el edificio se vio amenazado por un proyecto municipal que establecía el trazado de una amplia vía entre el Puente de Santiago y la Puerta del Carmen. La Asociación de Detallistas se mantuvo firme en su empeño de salvar el Mercado y la fuerte campaña ciudadana, con implicación de sus sectores más progresistas, evitó la demolición y aseguró la continuidad del emblemático edificio. Desde el 25 de marzo de 1978 el Mercado Central de Zaragoza ostenta la condición de Monumento Histórico Artístico de carácter nacional.

Ello permitió la importante restauración culminada en 1986 por el arquitecto José María Mateo Soteras, con una fuerte implicación económica y de gestión de la Asociación de Detallistas. Actualmente se encuentra en fase de análisis una nueva y ambiciosa intervención arquitectónica en el edificio, solicitada por el Ayuntamiento de Zaragoza a la empresa nacional Mercasa.

Olituriaso

1840

El molino oleario La Verónica pertenece a la familia de Manuel Ángel Zueco Royo desde 1840, cuando Cristóbal Tudela lo adquirió al Cabildo de la Catedral durante la Desamortización de Mendizábal, pagando 325 libras del principal al Monasterio de Veruela y dos sueldos de treudo perpetuo a la Santa Iglesia Catedral. Es así parte de la historia de Tarazona, además de una referencia por la calidad del aceite virgen extra producido en su almazara por el sistema  tradicional de prensas y que vende bajo la marca Olituriaso.

Existen referencias históricas del Molino de la Verónica que datan nada menos que de 1601: Fray Diego de Yepes compró una finca a Antonio de Aybar, que salía al Camino de Borja “frente al Molino de la Verónica”, para poder edificar un convento. Cristóbal Tudela falleció en 1853 y heredaron sus hijos Pedro y Pío. El molino estaba valorado en 1.700 escudos. Pío Tudela, abogado y viudo, se quedó como único propietario tras fallecer su hermano en 1854. El molino se dedicó en exclusiva al aceite y ya nunca volvió a ser harinero o batán. Pío Tudela Sanz lo vende en 1871 a Matías Guadalupe y esposa, que a su vez lo venden el año 1882 a Francisco Gómara Fernández, a quien se lo compró Pedro Barcelona Montorio. A partir de aquí, permanece en manos de la misma familia, que va creciendo desde que llega a manos de la hermana de Pedro, Aniceta, y a continuación a sus dos sobrinas. Hasta 1990 no se encuentra un único propietario, Manuel Ángel Zueco Royo, quien lo mantiene hasta ahora.

Fantoba

1856

En los obradores de la pastelería y confitería Fantoba se crearon las frutas de Aragón, una innovación en su momento que hoy se ha convertido en un producto tradicional. Es un ejemplo de la trayectoria del establecimiento de la zaragozana calle Don Jaime, que hoy ofrece más de 1.500 productos (como los bombones exclusivos: trinitarias, criollos y forasteros) y que se ha introducido en el sector del catering. También conocida como La Flor de Almíbar, la pastelería sigue con proyectos innovadores: abrir una bodega privada donde realizar catas y degustaciones, un salón de té con servicio de restaurante y una escuela de pastelería.

Fantoba –La Flor de Almíbar nació en  1856 de la mano de Antonio Fantoba que en 1989 se trasladó al actual local, un local que es una joya arquitectónica: mantiene la preciosa decoración de finales del siglo XIX  del arquitecto Ricardo Magdalena y el obrador original, además de una impresionante piedra de calatorao para elaborar el guirlache. Cristales de La Veneciana, tarros de la Confitería de París, el espejo y el reloj de un antiguo café que existió en el local antes de la pastelería, mantiene el sabor único del establecimiento. Sucesivas generaciones de la familia Fantoba se mantuvieron al frente del establecimiento, la última representada por Carmen y Angelita Fantoba hasta que en 1996 fue adquirido por Alejandro Molina. Destaca el respeto por las fórmulas artesanales de elaboración y fidelidad que el nuevo equipo ha mantenido a la histórica pastelería del Casco Histórico de la capital aragonesa. Hoy su apuesta se dirige a impulsar la cultura gastronómica de Zaragoza.

Pastelerías Manuel Segura

1874

Pastelerías Manuel Segura se fundó en 1874 en la localidad zaragozana de Daroca por Manuel Segura Esteban y su esposa Josefa Navarro. En sus primeros tiempos, Manuel elaboraba por la mañana los dulces que Josefa vendía en la tienda; además, con un pequeño carro y un borrico, el pastelero los llevaba a vender en los pueblos próximos. Desde su fundación, además de los productos propios de una pastelería, se elaboran caramelos, turrones, mermeladas y frutas confitadas. Hasta velas se llegaron a producir en Manuel Segura. La pastelería ha llegado a la quinta generación y el afán emprendedor de la familia fundadora y sus sucesores ha llevado a contar en la actualidad con seis establecimientos repartidos por Daroca, Calamocha, Cariñena y Zaragoza (3), mientras en mayo de 2000, con motivo del 125 aniversario, se inauguró en Daroca el Museo de la Pastelería Manuel Segura, único en Aragón.

Las sucesivas generaciones han estado formadas por Manuel Segura Navarro y Demetrio López Vicente (segunda); Manuel Segura López y Engracia Lou (tercera); los hermanos Manuel y Julián Segura Lou, que se casan con las hermanas Pepita y Pilar Sorribes Garatachea, dando un fuerte impulso al negocio; y los actuales propietarios, Manuel Segura Sorribes y Consuelo Catalán Martín. La incorporación de su hijo José Manuel inicia la sexta generación y representa la adaptación a los nuevos tiempos; licenciado en biología y bioquímica, crea una nueva línea de pastelería ligera con dulces bajos en calorías y tolerados por diabéticos. Y ya está en marcha la construcción en el polígono industrial de Daroca de un nuevo obrador. Toda una garantía para el futuro de exquisitos productos como las rosquillas de Daroca (la especialidad más antigua), los moscatelitos de Cariñena, los ruejicos o la trenza de la mora.

TAIM-TFG

1899

Vocación internacional y una decidida apuesta por la ingeniería propia son las constantes que han llevado a TAIM-TFG a convertirse en una empresa capaz de competir con las mayores multinacionales. Es una historia que comenzó en un pequeño taller de la calle Azoque de Zaragoza y que hoy se escribe con decenas de grandes instalaciones repartidas por todo el mundo. Fruto de la unión en 1974 de Talleres Florencio Gómez (TFG), creada en 1899, y de Talleres Auxiliares de la Industria Minera (TAIM), fundada en 1953 de la mano del perito industrial Enrique Mazas de Lizana, TAIM-TFG comenzó fabricando pequeña maquinaria y ha acabado especializándose en grandes instalaciones. Los orígenes de la empresa, a través de TFG, están ligados –como en tantas industrias aragonesas- al desarrollo del sector azucarero. La compañía pasó por varios emplazamientos urbanos hasta que se trasladó en 1971 al polígono Insider, donde se mantiene desde entonces.

En 1957, TAIM, especializada en maquinaria para minería, ya instaló una gran cinta transportadora en Argentina, el inicio de su crecimiento internacional. La unión con TFG intensificó la exportación, en especial durante la década de los 70, pero la compañía tuvo que reinventarse en los 90 gracias al impulso de una nueva dirección de la empresa: ante la pérdida de peso de la minería, se orientó a los proyectos llave en mano como plantas de reciclaje de residuos sólidos urbanos y de vehículos, hacia las grúas y hacia los aerogeneradores para energía eólica (que comienzan a fabricarse en 1996). El giro hacia las energías renovables se acompaña además de la cultura innovadora de TAIM-TFG, como demuestra uno de sus últimos desarrollos: una planta energética de biomasa a partir de residuos forestales, creada en colaboración con la Universidad de Zaragoza. El esfuerzo investigador de la empresa vuelve a dar frutos.

Talleres Mercier

1870

El ingeniero francés Juan Mercier  fundó la empresa zaragozana de fundición hacia 1870, en los años iniciales de la industrialización en Aragón. En sus comienzos, en un taller junto a la Puerta del Carmen, fundía piezas de hierro y bronce para distinta ornamentación urbana (como columnas y farolas). La empresa se traslada a Campo Sepulcro y comenzó a crecer en paralelo al desarrollo agrario e industrial de Aragón: la maquinaria para las azucarares y sus afamadas prensas convierten a Mercier en una de las mejores empresas de España en su actividad.

En 1915, el hijo del fundador, Ramón, convierte Mercier en sociedad anónima. Los episodios bélicos llevaron a producir proyectiles de artillería. En 1934, Severino Arruebo se hace cargo de la dirección de la empresa, quien se mantendría al frente de Talleres Mercier hasta 1972. La industria vivió décadas de esplendor e intenso trabajo, que en 1971 condujeron al traslado de las instalaciones a su actual ubicación en el polígono Argualas de Zaragoza. Sin embargo, a mediados de la década de los 70 sufrió la crisis económica y la dura reconversión de la industria del metal en España, pero de la que ha sabido salir con éxito.

Mercier está especializada en la fabricación de grandes máquinas como las referidas prensas continuas (denominadas pulpa), calderas, silos o turbinas, entre otros. Su último éxito ha sido la construcción en el año 2001 -en sólo dos meses y medio- de la cúpula del Museo de Arte de Milwaukee (EEUU), diseñada por el arquitecto Santiago Calatrava. Una obra que funde como pocas su tradición artística e industrial.