Medallas Basilio Paraíso

Empresas distinguidas 2009

COMERCIO

  • Alimentación Palmira Laín (1908) Cariñena
  • Blanco Ferretería (1885) Cariñena
  • Canudo (1901) Zaragoza
  • Cárnicas Ferrer e Hijos S.A.(1875) Huesca
  • Carnicería Montesa (1896) Zaragoza
  • Casa Muñoz (1855) Teruel
  • Confitería Soler (1880) Huesca
  • Confitería Vilas (1737) Huesca
  • Farmacia Mariano Giménez (1863) Teruel
  • Ferrán (1820) Teruel
  • Ferretería Sierra (1887) Cariñena
  • José María de la Fuente y Cía. (1803) Calatayud
  • Joyería Ginés (1909) Zaragoza
  • Joyería Grilló (1900) Zaragoza
  • Joyería Tena (1873) Teruel
  • Justo Gimeno (1907) Zaragoza
  • Farmacia de Miguel Ángel García (1908) Aínsa
  • Panadería Lop (1886) Castelserás
  • Panadería Pascual Simón (Edad Media) Cariñena
  • Pastelería Auré (1875) Zuera
  • Protocolo (1908) Zaragoza
  • La Confianza (1871) Huesca

INDUSTRIA

  • Aceites Alfonso Muniesa (1907) Belchite
  • Bodegas Lalanne (1894) Barbastro
  • Cafés El Criollo (1886)  Zaragoza
  • Bodegas Perdiguer (1893) Zaragoza
  • Exide Technologies (1897) Zaragoza

SERVICIOS

  • Balneario Serón (1860) Zaragoza
  • Manuel E. Rodríguez (1822) Barbastro
  • Fontanería Moreno (1908) Tarazona
  • Tuzsa (1884) Zaragoza

MEDALLA DE HONOR

  • Escuela Universitaria de Estudios Empresariales (1887) Zaragoza

COMERCIO

Alimentación Palmira Laín

1908

Esta tienda de alimentación centenaria fue fundada por Pedro Meléndez Tapia en 1908, en la localidad zaragozana de Cariñena. Pedro Meléndez, originario de Aguarón iba desde muy joven por los pueblos de la zona con un carro vendiendo aceite, harina y otros alimentos. Cuando contrae matrimonio con Valeria, decide establecerse y en 1908 alquilan un local ubicado en la calle Mayor 57, en esta tienda permanece ella mientras que Pedro continuará con la venta ambulante.

En 1947, su hija Lucía Meléndez, que ya estaba trabajando en la tienda de comestibles, se casa con Custodio Laín. Custodio conocía el oficio, porque a los doce años había emigrado a Madrid con unos tratantes de alimentos para trabajar con ellos como aprendiz en una tienda del barrio de Salamanca. Cuando acaba la guerra, Custodio vuelve y es entonces cuando se casan y en 1950 se hacen cargo del negocio de Lucía, ahora en la calle Reinanta 2.

A finales de los años 70 deciden cambiar de nuevo de ubicación y trasladan la tienda de comestibles a la calle Mayor 61 muy cerca de su emplazamiento inicial y donde permanece en la actualidad. La hija de ambos, Palmira Laín Meléndez, siempre estaba merodeando por la tienda, y poco a poco le fue interesando el negocio, que recibe definitivamente en 1983. Ella continua al frente en la actualidad, aunque durante veinte años ha contado con la ayuda de su esposo, que se levantaba temprano para traerle la mercancía fresca cada mañana. Ahora, con él ya jubilado, las frutas y verduras se las suministra una cooperativa, ya que sus hijas, de momento, han elegido otra profesión. Palmira dice que todavía le quedan unos siete años en la tienda y espera que tal vez sus yernos continúen con el negocio al que ha dedicado toda su vida.

 Blanco Ferretería

1885

Fue fundada por Pedro Gracia en el año 1885, en la calle de los Cortante , hoy Mediodía, de Cariñena.

Fue tienda de ultramarinos hasta 1890, cuando empieza a ser ferretería ya en la calle Mayor. Sus hijos seguirán dedicándose al comercio, José continuó con los ultramarinos y Julián con la ferretería. Con Julián Gracia de administrador, el negocio crece montando almacenes de mercancía en cabeceras comarcales, sobre todo del Bajo Aragón.

Un pariente lejano de Julián, Pedro Blanco Adell, entra en el negocio como aprendiz, se casa con una de sus hijas, María Gracia Ribaut, y juntos dan comienzo a una nueva y próspera etapa, hasta 1936, cuando habrán de enfrentarse a la falta de materias primas.

Con los años 50, se recupera la normalidad, se impulsa la venta de todos los artículos y surgen otros nuevos, los electrodomésticos, que ellos mismos empiezan a instalar. Más adelante el negocio prospera y sus propietarios deciden aventurarse con una nueva actividad complementaria que entonces empezaba a surgir, la distribución de gas butano por numerosos municipios de la zona.

En el año 1980 se hace cargo de la empresa familiar Julián Blanco Gracia, y se adopta el nombre comercial de Blanco Ferretería. En la actualidad dirigida por la quinta generación, con Julián Blanco Cabezas, que continúa fiel a las normas impuestas por el fundador de hacer lo imposible por dar el mejor servicio a su numerosa clientela. 

Canudo

1901

En un local de la calle Roda, la actual calle Santa Isabel de Zaragoza, Buenaventura Canudo Ciprés, a su regreso de la Guerra de Cuba, funda la empresa que llevará su propio nombre, dedicada a imprenta, fábrica de bolsas y sellos de caucho, objetos de escritorio… Era el año 1901 y sólo cuatro años más tarde el local se queda pequeño y se traslada a otro en la cercana calle Méndez Núñez, donde continúa hasta hoy.

En los primeros años del siglo XX el negocio prospera a pesar de la competencia, la escasez de suministros o las dificultades del transporte: la tienda Buenaventura Canudo llega a tener 14 empleados e imprime su primer catálogo-tarifa que envía a todos los clientes que tenía en ese momento en Zaragoza, Soria, Teruel y Navarra. También en esos años, su hijo, Buenaventura Canudo Gil, comienza a trabajar en el negocio para ayudar a la economía familiar. A la muerte del fundador, en 1940, su hijo asume la dirección del mismo que lo mantiene con éxito para legarlo a la tercera generación: Buenaventura Canudo Porta, con quien el negocio cambia de nombre y pasa a llamarse Canudo, como se le conoce actualmente.

Hoy, son sus hijos Marta y Carlos quienes continúan en este mismo famoso y centenario establecimiento zaragozano, fuertemente arraigado en el centro histórico de Zaragoza.

Cárnicas Ferrer e Hijos

1875

Juan Ferrer Pinilla, “de oficio cortador”, establece su “tabla nueva” (carnicería) en el Coso Bajo de Huesca el 24 de diciembre de 1875. Le pone este nombre porque Juan ya poseía otra tabla situada en los alrededores de la plaza de San Pedro.

Su hijo Andrés contrae matrimonio con Máxima Olivera Soler, y se hacen cargo de la tabla. En 1915 tendrán la primera picadora eléctrica de carne. Después vendrían la construcción de una cámara frigorífica para conservar la carne y la autorización para fabricar embutidos. Precisamente por esta actividad la familia tuvo que acondicionar el entresuelo de la casa, hoy desaparecido, al que llamaban La Cocina. De aquellos años difíciles conservan como recuerdo calderos de cobre, una artesa de mandera y otros utensilios similares.

Tras la Guerra Civil, Andrés Ferrer Olivera toma las riendas del negocio. Son años de carencias en los que su mujer Josefina se convierte en el alma máter del establecimiento con su dedicación y buen hacer.

En los 60 se recupera el ánimo emprendedor, se instala una nueva fábrica de embutidos y comienza la venta de carne al por mayor.

En 1985 llega una nueva generación, los hijos José María y Luis, cuya esposa María Jesús Costa, permanecerá al frente de la tienda. En los años 90, la familia acomete importantes obras de remodelación de la fábrica triplicando incluso la superficie de trabajo. La Empresa introduce mejoras que la llevarán a convertirse en la primera industria cárnica oscense que obtiene la homologación europea como sala de despiece, almacén frigorífico y fábrica de embutidos y jamones.

Carnicería Montesa

1896

La Familia Montesa conserva una copia del documento que el bisabuelo, Pedro Montesa Turrez, dirigió en 1887 a la Sección de Abastos del Ayuntamiento de Zaragoza, solicitando licencia para abastecer “cuatro tablas de carne de vaca y ternera en diversas calles de la ciudad de Zaragoza”. En 1896 su hijo Antonino Montesa Berrio ya trabaja en el negocio familiar y solicita también licencia como “tablajero de carnes”, como él mismo se denominaba.

La buena marcha del negocio le permite, en febrero de 1904, convertirse en abastecedor de sí mismo “obligándose a vender la carne que sacrifique en su establecimiento sito en la Pza. de Estreveres nº6 de Zaragoza”; por fin posee su propia tabla, que en 1921 se trasladará a la ubicación actual en la plaza San Felipe de la ciudad. La viuda de Antonino, Pilar Escuer, se hace cargo del negocio que pone a nombre de su hijo mayor, Inocencio Montesa Escuer, cuando éste tenía 21 años.

El gremio de la carnicería continuará en la cuarta generación de la familia, de manera que todos sus hijos trabajan en él. A la muerte del padre, los hijos José Luis, Pilar, Pepa y Carmen Montesa Cano, serán quienes continúen con la Carnicería Montesa, mientras que su hermano Gregorio se independiza y funda un establecimiento en el barrio de Las Fuentes que regenta con uno de sus hijos; otro posee una fábrica de embutidos en el municipio de Cadrete. Son ya la quinta generación de los Montesa.

Casa Muñoz

1855

Fundada en 1855 por Cayetano Muñoz, se dedicó originariamente a la fabricación de cirios y velas.

Como hicieran los antiguos maestros cereros y confiteros, Cayetano comenzó a elaborar dulces y turrones con la miel de los panales, que vendía junto a su esposa Juana Civera en un pequeño local situado en el centro urbano de Teruel.

Con el tiempo y el paso a otras generaciones se fue modernizando la fabricación del chocolate. Lorenzo, hijo de Cayetano, compró maquinaria especializada que ha llegado hasta nuestros días y que sigue estando en uso en momentos puntuales de la elaboración de turrones y chocolates.

Fue Florencio Muñoz Gómez quien sucedió a Lorenzo en el negocio familiar y al igual que en otras sagas de pasteleros aragoneses, supuso un cambio de orientación tanto en su proyección internacional como en la necesaria formación interna de los equipos. La reforma y ampliación del negocio no se hizo esperar y sólo quedan de aquella época algunas recetas centenarias que siguen formado parte del repertorio de la casa.

El equipo familiar se vio reforzado, a mediados de los 90, con la incorporación de Florencio Muñoz Guajardo, quinta generación, que además de realizar importantes obras destinadas a mejorar su atención a los clientes, supo incorporar nuevas presentaciones al recetario centenario de Casa Muñoz: helados artesanos, los semifríos, la versión canónica de la carne de membrillo, guirlachico de Teruel, los chocolates, plato fuerte del menú, y otras creaciones como los dulces mudéjares.

Confitería Soler

1880

La confitería Soler fue fundada en Huesca en 1880 por Antonio Soler Dieste, en una casa que hacía esquina entre el Coso Bajo y la calle Mozárabes (hoy calle Goya) de Huesca.

Su viuda Orencia Chías sigue con la empresa hasta que su hijo Agustín toma las riendas y levanta una nave para instalar el obrador en la antigua Posada El Centro. A su muerte en 1942, su esposa Marina Cajal continúa el negocio con la ayuda de sus hijos Pilar, Marina y Agustín. Esta nueva generación introducirá cambios en los sistemas de fabricación y creará nuevos productos como los ya típicos turrones “El Danzante” que se conocen en toda España y que aún hoy se siguen fabricando con los mismos métodos.

Al tomar sus hermanos otros derroteros, Pilar sigue en la casa y en los años 60 se le unirá su marido Manuel Lorés, con quien dirige la empresa hasta finales de los 90. Mantienen la producción con las mismas fórmulas atesoradas en el libro en el que se llevan anotando las recetas como la pasta flora desde hace más de cien años y se van incorporando otras nuevas.

Ellos dan paso a la cuarta generación representada por su hijo Manuel Lorés Soler, que lleva casi 30 años manteniendo la calidad que ha distinguido siempre a su negocio y abriendo también su puerta en cada festividad a los clientes que, como él dice “son amigos”. Nuevos tiempos ofrecen nuevas oportunidades y también este empresario defiende un producto artesano y exclusivo con presencia nacional y en otros países de la Unión Europea, gracias a la tienda on line que mantiene a través de su web.

Confitería Vilas

1737

Desde 1737, año en que se funda la confitería-cerería Vilas, hasta hoy, convertida en moderna pastelería, han pasado casi 300 años y todavía mantiene intactos los auténticos sabores del pasado, con sus maneras artesanales y el respeto por los sabores tradicionales de la mano de las nuevas formas y tendencias. Su bandera, las castañas de mazapán que les distinguen, pero también las pastas de té , los turrones, huesitos de santo, delicias de almendra, tartas y pasteles que se convierten en arte y deleite para el paladar.

Llama la atención el curioso nombre que figura en la caja de castañas: La colmena inmovilista. Nos cuentan que hace referencia a una variedad de caramelos de fresa y limón que hace muchos años se fabricaban en la confitería, utilizando una rudimentaria máquina accionada con una manivela. Hoy ya no se hacen, precisamente porque no encuentran a nadie que arregle la máquina que aún conservan.

Gurutz Goikoetxea, es el maestro pastelero y propietario actual del establecimiento, avalado por sus más de veinte años de experiencia en distintos campos de la hostelería. Recientemente, se ha especializado en la alta pastelería y en la formación de nuevos profesionales. Pero no ha dejado de fabricar dulces tradicionales como los turrones que les dan fama y que cada año por tradición continúan comprando con entusiasmo las actuales generaciones oscenses.

Farmacia Mariano Giménez

1863

Fundada en 1863 por el tatarabuelo del actual propietario, constituye la segunda farmacia más antigua de España que se conserva en la misma familia, y en la misma ciudad. La actual es la quinta generación.

Debajo de la farmacia, Mariano conserva un museo particular en el que se pueden encontrar documentos con todas las aperturas, traspasos y cierres de farmacias de Teruel desde 1820 a 1941. Entre ellos, podemos destacar: el acta escrita en 1864 sobre el inicio de la actividad de Mariano Giménez Ramos, el acto de traspaso de la farmacia a su segunda y tercera generación; un libro de ventas español fechado en 1906 en el que se detallan empresas existentes en España en aquel tiempo y una carta autógrafa del primer propietario de la farmacia fechada en diciembre de 1863, en la que comunica a su hermana la apertura de la botica y detalla cómo es su vida de farmacéutico.

Se conservan asimismo en este museo todos los muebles restaurados de la antigua farmacia, de manera que se puede reproducir la actividad que en ella se llevaba a cabo a finales del siglo XIX y principios XX. Su magnífica conservación ha permitido la realización en ella de varios documentales de televisión, y ha motivado numerosos artículos. En la actualidad, la farmacia ha experimentado un crecimiento en personal, ahora tiene 7 empleados y está homologada en nivel dos para la realización de fórmulas magistrales.

Ferrán

1820

Ferrán S. A. es un comercio textil de Teruel dedicado a la misma actividad desde del siglo XVIII, cuando fue fundado por Antonio Pascual y Joaquina Rebollar. Una larga saga familiar y una intens actividad dedicada al comercio textil en exclusiva que no dudó en firmar alianzas con otras sociedades mercantiles para mantener arraigado el negocio en la familia, sobre todo con la poderosa burguesía catalana dedicada al comercio textil, tan importante en el s. XIX.

Joaquina murió en 1827, dejando heredera a su hija Ramona, casada con el comerciante José Estebanell.Todo toma un nuevo rumbo en 1830 cuando su hija Marta se casa con Francisco Zapatero, y los tres forman una sociedad mercantil que reforzará el prestigio y poder económico de la casa comercial en esas primeras décadas del siglo. Debió ser en el año 1866 cuando Casa Ferrán se asienta en el actual enclave de la plaza del Mercado, en Teruel, siendo vivienda y tienda al mismo tiempo.

En 1910 Gabriel Ferrán mandó construir el edificio modernista que es la actual Casa Ferrán. A su muerte en 1913, sus hijos Natalio, Francisco, Buenaventura y Juana Ferrán Zapatero forman una nueva sociedad para seguir con el comercio familiar  Hijos de Gabriel Ferrán . Buenaventura, el hijo menor, dirigirá el negocio en una coyuntura económica favorable hasta la Guerra Civil que supuso un parón significativo en el negocio. Desde 1940, la empresa mantiene la denominación de  Ferrán S.A.

Hoy, Manuel, hijo de Natalio, es el único superviviente de la quinta generación. Parte de sus hijos, sobrinos e hijos de éstos, son los propietarios y gestores del negocio familiar, con cuatro locales dedicados a la moda y complementos para la mujer, el hombre y la casa. Son ya la sexta y la séptima generación del comercio textil más antiguo de España.

Ferretería Sierra

1887

La ferretería Sierra fue fundada en el año 1887 y para demostrarlo la familia todavía conserva el documento de contribución industrial de Cariñena de ese año. Todo comienza con el fundador, Juan Sierra Gotor, quien animado por otros empresarios, se decide a dejar su oficio de hojalatero, sus pucheros y ollas y acepta la colaboración empresarial que le brinda la oportunidad de crear una empresa propia en la que se mantendrá al frente hasta 1924.

Empezó aprovechando los conocimientos de su anterior oficio pero fue su espíritu de entrega y trabajo, los que le hicieron adquirir otros nuevos y necesarios que le permitieron asentar un negocio que ha logrado mantenerse hasta nuestros días. Sería el germen de una familia de emprendedores. Llegaron a tener establecimientos de tejidos, aserradero de madera y una fábrica de gaseosas. Comercializaban sus productos en la misma ferretería que vendía sulfato de cobre contra el mildiú de las viñas cariñenses. Tras Juan Sierra Gotor, su hijo José Sierra Andrés mantendrá el negocio durante los difíciles años de la guerra y la posguerra, en los que lo más complicado era conseguir las mercancías para atender la demanda de sus clientes. Siempre sin cambiar de ubicación, en el mismo nº 66 de la calle Mayor de Cariñena, que ha visto pasar a las sucesivas generaciones de la familia Sierra. Su hijo Juan y el hijo de éste, Juan Manuel Sierra Sazatornil, biznieto del fundador, regentan hoy el establecimiento. Ambos se enorgullecen de haber diseñado, junto con la casa de útiles agrícolas Altuna, el modelo de tijeras de podar viñas denominado Cariñena, asociado ya para siempre a esta ferretería centenaria.

José Mª de la Fuente y Cía

1803

El establecimiento de José María de la Fuente y Cía., de Calatayud, se encuentra ubicado al comienzo de la Rua de Dato, la calle de más tradición comercial de la localidad. Fue fundado en 1803, cuando Carlos de la Fuente, natural de Cuenca, se quedó en traspaso una tienda de ultramarinos y paquetería de una tía viuda en la que se vendían mercancías traídas de Zaragoza y el norte de España. El establecimiento fue saqueado durante 1808 por las tropas francesas, se dedicaba a la venta de ultramarinos y paquetería con mercancías . En 1812, José de la Fuente, su hijo, decide dar un cambio de orientación al negocio, deja de lado la alimentación, excepto la fabricación de chocolate que se elaboraba con cacao de Caracas, y se dedica en exclusiva a la paquetería y quincalla. Sin dejar de surtirse en Zaragoza viajó con asiduidad a Barcelona y Bayona, donde adquiría género que luego cambiaba o vendía a otros comerciantes de Soria, Teruel, Sigüenza y Daroca.

En el año 1861, el negocio pasa a manos de su hijo Carlos que lo amplió con productos de perfumería, juguetes, géneros de punto y comenzó a surtir a otros municipios de la comarca. A comienzos del siglo XX el negocio pasa a manos de sus hijos y en 1926 uno de ellos, José María, permanece como único responsable del mismo. Con él, el establecimiento se traslada desde su original ubicación en la plaza del Mercado hasta la actual en la Rúa de Dato. Ramón de la Fuente fue su sucesor, pero el negocio se encuentra ya en manos de la quinta generación con Ramón de la Fuente Sanjuán, su hijo, y de María del Carmen Sanjuán, su viuda.

Joyería Ginés

1909

Sus inicios se remontan a 1895, cuando los hermanos García Sánchez abren las puertas de una joyería en el número 34 de la calle Alfonso I de Zaragoza.

En el año 1909, aprovechando el auge que empezaba a experimentar Zaragoza tras la Exposición Hispano-Francesa, uno de los socios, Ginés, decide independizarse de su hermano Antonio. Con un capital inicial de cuatro mil pesetas, abre su propio establecimiento en la misma calle Alfonso, al que llama La Virgen del Rosario. Son los cimientos de la actual Joyería Ginés.´

Joyería Grilló

1900

Durante los años siguientes, el fundador de la firma aumenta su conjunto comercial, creando unos talleres de joyería e iniciando importaciones de género alemán. Al concluir la guerra, se integra en la empresa su hijo Ginés García Bilbao que con su hermano asientan y consolidan el negocio hasta lograr la dimensión e importancia que mantiene hoy. Ginés obtuvo un gran reconocimiento social y profesional que le lleva a ser nombrado presidente del gremio de Joyeros de Zaragoza, en 1953. Bajo su mandato se elaborará el primer convenio sobre el impuesto de lujo.

Ginés Juan García Goizueta representa la tercera generación de esta familia de joyeros, que impulsa el negocio en este nuevo milenio, conjugando el diseño más transgresor con las más exquisitas antigüedades, sin olvidar su larga tradición familiar como mayorista de joyería. La saga tiene asegurada su continuidad en la cuarta generación de joyeros con Juan Ginés García Cabañuz, que ya lleva varios años trabajando.

En el año 1900, Rafael Grilló Garín, ya establecido como platero en sus talleres desde 1890, abre al público su primer establecimiento como joyería en Zaragoza, en el edificio modernista del número 38 de la calle Alfonso I.

Su hijo, Cecilio Grilló Pérez, continuó su labor al frente del negocio, consolidándolo e introduciendo la alta joyería en Zaragoza hasta su fallecimiento en 1977. En este periodo se potenciaron los talleres y diseños propios, convirtiendo la joyería Grilló en un referente de la ciudad, tanto profesional como socialmente.

Fue entonces cuando tomó el relevo la tercera generación: Rafael Grilló Solano, que trabajaba codo con codo con su padre desde 1950, acompañado de su mujer, María Jesús Dolset Sarrat. Juntos formaron un equipo excelente, continuando la línea de prestigio existente y acercando a los zaragozanos los trabajos de los mejores joyeros diseñadores españoles y europeos. Además, Rafael reunía unas excepcionales cualidades para el diseño de joyas, lo que le proporcionó el reconocimiento de sus colegas y un altísimo nivel de fidelidad de sus clientes.

En los 80 comienza la cuarta generación de la familia Grillo a colaborar en el negocio en distintas etapas, aportando por su parte titulación oficial como expertos en diamantes y gemólogos-tasadores y una nueva perspectiva de la joyería actual, en sus establecimientos de la calle Zurita, 8 y desde 2002 en su nueva tienda de León XIII, 17.

Son, en definitiva, más de 100 años de dedicación a la joyería, transmitiendo de padres a hijos la satisfacción de ganarse el prestigio y la confianza de los clientes más exigentes.

Joyería y Relojería Tena-Trebusa

1873

Este negocio familiar comienza en 1873 en plena plaza del Torico, antes plaza del Mercado, de la mano de Jaime Fernández dedicado a la venta y reparación de relojería.

En 1940, finalizada la Guerra Civil, la pequeña tienda reabre nuevamente sus puertas , en la misma plaza pero en un local situado justo enfrente del anterior, con el nombre de Joyería y Relojería Tena y en esa misma fecha Manuel Tena Edo pasa a formar parte de la empresa como socio de su hermano Gonzalo, quedando en 1959 como gerente único, tras la jubilación de Gonzalo e incorporándose sus hijos Leocadio y Manuel Tena Brun. En 1969, Leocadio asume la dirección de una nueva tienda dedicada a la óptica y Manuel continuará encargándose de la joyería.

A principios de los 90, los dos hermanos crearon la sociedad Trebusa para asegurarse la permanencia de la empresa en las generaciones venideras. Desde entonces y hasta nuestros días se han abierto tres establecimientos de óptica y dos de joyería. En 2005 se traslada la joyería hasta la calle El Tozal, para poder iniciar la restauración del edificio de la emblemática plaza. Joyería Tena siempre ha estado ligada a la esencia turolense y ello se materializa en diversas creaciones como la estrella mudéjar, los artesones, joyería mudéjar o joyería modernista de Teruel.

Justo Gimeno

1907

En 1907, el joven Justo Gimeno Pradilla emigró a Argentina. Allí aprendió pronto el oficio de la sastrería y descubrió la confección de lujo. No tardó en convertirse en encargado general de una empresa de confección en la que permaneció algún tiempo hasta que decidió regresar a España. Con el dinero ahorrado, abrió su propia sastrería a medida que es el origen de Justo Gimeno, uno de los establecimientos con más tradición de Zaragoza.

El primer emplazamiento de la tienda fue en Espoz y Mina. Justo Gimeno amplió el negocio en 1914, impulsando la confección de lujo y confeccionando gabardinas y abrigos que vendía en España y Francia. Durante la Guerra Civil tuvo que hacer uniformes y trajes de motorista, y en la década de los 40 ensalzó la ‘tebas’, la chaqueta que tanta fama le ha dado. Entonces los talleres estaban en el camino de los Cubos y la tienda en el paseo de la Independencia, hasta que en 1957 se establece en la Gran Vía, su localización actual.

En 1965 entró a trabajar su hijo, Justo Gimeno Duplá, que contaba con poco más de 20 años. Heredero de la visión de negocio de su padre, consiguió que la tienda ampliase su oferta con más prendas de calidad como camisas y corbatas. La tercera generación ya está trabajando en el negocio familiar; Gabriel, responsable de la tienda, mientras que Justo, su padre, controla el negocio desde los talleres. Ambos continúan el sueño de ese joven que en 1907 tejió con oro una página en la historia del comercio de Zaragoza.

Farmacia Miguel Ángel García

1908

Enrique García Usón finalizó su carrera de farmacia el 29 de julio de 1908, y en ese mismo año comienza a ejercer como farmacéutico en la localidad de Aínsa. Será un año después, concretamente el 12 de septiembre de 1909, cuando existe constancia de su nombramiento como Inspector Farmacéutico municipal por el Ministerio de la Gobernación, cargo que permanecerá en la saga familiar con sus sucesores hasta comienzos del presente siglo.

Esta primera oficina de farmacia abrió sus puertas en el barrio alto de Aínsa y se instaló en el barrio bajo años más tarde, cuando fue creciendo el número de edificaciones entorno a él. A Enrique le sucedió su hijo Matías García Oncins, que toma posesión del cargo en 1944 tras finalizar su carrera en la Universidad de Santiago de Compostela.

Matías se jubiló en 1985 y la plaza de farmacéutico de Aínsa fue ocupada por su hijo Miguel Ángel García Campo que la regenta en la actualidad acompañado por su hija Rosa María García Nadal, ya la cuarta generación de farmacéuticos de la familia, que mantiene abierto el establecimiento sanitario en la misma calle Sobrarbe del barrio bajo de Aínsa donde se instaló hace un siglo el fundador.

Panadería Lop

1886

Manuel Magallón Argilés, tatarabuelo del actual titular, fue el emprendedor que, a comienzos del año 1886 adquirió la propiedad de medio horno para iniciar en Castelserás una actividad que ha perdurado hasta nuestros días. El horno ha pasado de generación en generación llegando a su actual titular, Antonio José Lop Moliner.

Estos hornos sirvieron hasta bien entrada la década de los 70, para cocer pan de cosechero que las gentes amasaban en sus casas. En principio se cobraba en especie y en 1939 el pago pasó a ser en metálico, siendo treinta céntimos el kilo de pan cocido, en 1953.

En la actualidad se mantiene el sistema tradicional, ayudado por equipos modernos que permiten a esta panadería turolense ofrecer a sus clientes recetas tradicionales heredadas de sus antepasados con los niveles más exigentes de calidad y control alimentario. Pastas, mantecados, tortas de alma, roscones, magdalenas, rosquillas, pastas de aceite… para llegar a su producto más demandado, el brazo de gitano.

Sus clientes son particulares y empresarios hosteleros pertenecientes a comunidades del entorno que buscan un producto de calidad tradicional, ofreciendo también sus productos a través de internet.

Panadería Pascual Simón

Edad Media

El Horno de la Calle del Cordero, que es como antiguamente se conocía a la actual calle Portolés Zaera de Cariñena, es la actual Panadería de Pascual Simón. Era un antiguo “Horno de Pan Cocer” propiedad de la Iglesia desde la edad media, que permitía a las gentes del pueblo que lo usasen para moler los granos, a cambio de una parte de sus cosechas, eran los famosos diezmos y primicias. En esa época, solamente los castillos y los conventos tenían panaderías.  Al ser el pan alimento base de la población, su producción y distribución estaba regulada por el gobierno. Incluso cuentan que este horno y la casa en la que continúa ubicado, estaban situados en propiedad de la seo de Zaragoza; la familia Simón conserva un ladrillo antiguo que hace referencia a este carácter eclesiástico medieval, hoy colocado en el arco de entrada de la panadería. En la época de la desamortización el horno pasa a manos privadas, pero nunca cambió de lugar.

Desde ese momento el negocio pasó por varios propietarios hasta que a principios del siglo XX, lo adquiere Miguel Simón, que lo regenta hasta su muerte. Será entonces cuando su viuda, Emilia Cameo, y después sus hijos, continuen trabajando en él. Hoy Pascual y su hermana Mari Cruz Simón Esteban, hijos de Pascual Simón Cameo, están al frente de la panadería que ya no sólo hace pan sino también madalenas dobles, escaldadas y bollos tontos, típicos del establecimiento. Ubicado en el centro del pueblo, comparte espacio comercial con varias bodegas y está muy cercano al Ayuntamiento. Un vivo ejemplo de la evolución socioeconómica de Cariñena, que los hermanos Simón han sabido adaptar a los tiempos, adquiriendo hornos más modernos y maquinaria actual.

Pastelería Auré

1875

Alrededor de 1860, Martín Auré, se traslada a Madrid para trabajar como cocinero repostero al servicio de un ministro de la corte. Cuando vuelve a Zuera, en 1875, establece su pastelería.

En poco tiempo participarán también sus hijos Antonio y Fermín, el primero especializándose en la heladería y elaborando además gaseosas, sifones y refrescos, y el segundo afianzando la tradición artesana de la pastelería, siendo famoso por sus carquiñolis, guirlaches, mazapanes y esponjados. Arturo Auré, hijo de Antonio, maestro pastelero donde los haya, heredó las costumbres y maneras de heladero y pastelero de sus antecesores, y dio origen a sus propias elaboraciones como es el Zufarico, producto típico de Zuera, cuyo nombre y fórmula inventó a partir del libro viejo de la familia donde se guardan los secretos desde sus inicios. En esta difícil tarea siempre contó con la inestimable ayuda de su mujer Carmen Aísa.

Actualmente, Carmen Auré y su hermano Arturo, cuarta generación, junto con José Antonio G. Auré, quinta generación de esta dulce saga familiar , trabajan conjuntamente consolidando y manteniendo viva la tradición artesana, haciéndola compatible con la innovación y la mejora continua.

Protocolo

1908

En 1908 comienza la historia de una empresa familiar aragonesa dedicada al comercio textil. La clave de su éxito ha sido y sigue siendo la especialización, la continuidad familiar y el buen hacer diario. El emprendedor Mariano García Perales hereda de su tío el comercio textil de géneros de punto La Octava Maravilla de Zaragoza. Quiso dejar su huella en la ciudad y encargó, en 1941, al arquitecto Regino Borobio, la construcción de un edificio en la calle del Coso, junto al Teatro Principal de Zaragoza que hoy existe y en el que abrió su primera tienda de confección masculina llamada Mariano García. El negocio fue un éxito gracias a la afluencia de público deseoso de adquirir las últimas novedades textiles.

Su hijo Mariano García Tafalla, que comenzó a trabajar en el negocio tras superar la carrera de Comercio, llevaba la contabilidad y las finanzas de la empresa hasta que se hace cargo definitivamente de él. Un nuevo enfoque le hace iniciar la venta de productos innovadores como pantalones o americanas de confección, abrigos, cazadoras, chaquetones… reservados hasta entonces a la habilidad artesana de sastres y modistas. Su hijo mayor, Mariano García Forcada, asume en los 60 la dirección de la empresa, y emprende la transformación del negocio familiar en una cadena de tiendas Mariano García con nuevos establecimientos dedicados siempre a la confección masculina. En los 80, abre otra tienda con las marcas más punteras del momento y otra más especializada en moda joven Partycular.

En la actualidad, la tercera generación ha reconducido la tradición textil familiar hacia la moda de ceremonia masculina, creando en 1991, la empresa Chaqué y su marca comercial Protocolo, con tiendas en Zaragoza, Madrid, Barcelona, Valencia, Murcia, Sevilla y Jerez de la Frontera. En 2005 entra en la empresa la cuarta generación de la familia, su hija Ruth García Broto, con una sólida formación académica y empresarial.

Ultramarinos La Confianza

1871

Ultramarinos La Confianza, es uno de los establecimientos con más solera de la ciudad de Huesca y de los más antiguos de España en su género. Inaugurado en 1871, ha sabido conservar la esencia del comercio tradicional.

La tienda mantiene un aire distinguido, sobre todo por las pinturas murales que con bodegones e imágenes referidas al comercio decoran el establecimiento. En el techo aparece la fecha y los escudos de las dos familias fundadoras, Vallier y Escartín. En 1871, Pablo Vallier conoce a Manuela Escartín, se casan y fundan la Casa de Vallier en un local de la plaza del mercado, hoy de Luis López Allué. En sus porches los viejos negocios casi han desaparecido, pero La Confianza permanece.

La tienda todavía mantiene el olor a bacalao (su producto estrella) y a sardinas rancias que evocan a los ultramarinos de antaño. Fue Víctor Sanvicente Ara el que regentó el establecimiento durante los difíciles años de la posguerra hasta el año 1970, convirtiéndolo en uno de los locales comerciales de referencia en la provincia de Huesca. Ha  continuado su hija María Jesús Sanvicente que junto a su marido Antonio Villacampa (recientemente fallecido) han mantenido la línea de calidad, servicio y prestigio y ahora es su hijo Víctor quien está al frente. “El secreto del éxito es la continuidad familiar”, dice Mª Jesús. Eso y el esmero con el que tratan a los clientes sirvieron para que en el año 2006 el New York Times les dedicara un artículo.

INDUSTRIA

Aceites Alfonso Muniesa

1907

Esta almazara con más de 100 años de historia nace de la mano de Julián Alfonso Pradas que adquirió en Oliete sus conocimientos en la fabricación del aceite de oliva. Tradición que ha pasado de padres a hijos durante cuatro generaciones dedicadas a sacar el mejor aceite de los olivos centenarios de la comarca de Belchite. El molino y los centenarios olivos de Belchite han sido testigos del auge de este pueblo zaragozano, de su desoladora destrucción durante la Guerra Civil y de su resurgir convertido en pueblo nuevo.

El paso de los años ha servido para modernizar las formas de extracción, transformación y envasado pero lo que ha permanecido impermeable al paso del tiempo es el espíritu de obtener siempre un producto de calidad.

En los inicios el aceite de oliva se vendía a granel, no existiendo marcas ni diferentes tipos de aceite. Habrá que esperar hasta 1990 para que Manuel Alfonso comience a embotellar su aceite en garrafas etiquetadas con su propia marca.

En la actualidad, la apuesta por la mejora continua ha implicado la modernización y ampliación de la maquinaria con el fin de incrementar la producción de sus instalaciones. Además la inclusión de su aceite en la Denominación del Bajo Aragón ha permitido su consolidación en el mercado y el reconocimiento como mejor aceite de la comarca.

Pero esta empresa familiar, también vinculada a la farmacia, ha iniciado una vía de diversificación con el aceite como denominador común: por un lado, la línea cosmética compuesta por jabón natural, crema de manos y leche corporal y por otro, los aceites aromatizados.

Bodegas Lalanne

1894

La familia Lalanne producía y elaboraba vinos procedentes exclusivamente de sus viñedos en Burdeos. Aquellos vinos para uso propio, comenzaron a ser apreciados en las fiestas de sociedad de la época a las que la familia asistía.

En 1842, al acercarse la vendimia, y para poder cumplir con los compromisos contraídos, decidieron adquirir otros viñedos que reuniesen las mismas cualidades que los que ya poseían. En ese mismo año se fundaron oficialmente las bodegas.

En al año 1890 cuando la terrible filoxera asoló toda Francia, la familia Lalanne eligió España para la adaptación de sus viñedos. Tras varios años de intensos trabajos y después de haber ensayado en diferentes zonas vinícolas, decidieron establecerse en 1894, en la mejor zona de cuantas habían experimentado, la  denominada del “Somontano” situada en Barbastro (Huesca).

Compraron la finca San Marcos y construyeron las bodegas al estilo francés. Plantaron las variedades traídas de Francia: cabernet sauvignon, merlot, chardonay, y otras típicas de la zona, como tempranillo,moristel y macabeo.

En 1908, la Casa Lalanne estuvo presente en la Exposición Hispano Francesa de Zaragoza, con un artístico kiosco entre las instalaciones de la Unión de Confiteros de Zaragoza y la de la Cervecería Zaragozana. Además los brindis del banquete de gala que se celebró con motivo de la visita del rey Alfonso XIII, se hicieron con el champagne Mercedes seco de Bodegas Lalanne de Barbastro.

Las sucesivas generaciones de la familia Lalanne han continuado produciendo y elaborando sus vinos fieles a los más estrictos y tradicionales sistemas de elaboración desarrollados por sus antepasados en Burdeos.

Cafés El Criollo

1886

Cafés El Criollo es una empresa privada e independiente, familiar y de capital 100% aragonés que desde sus inicios, s. XIX, ha estado muy vinculada a Aragón y en toda su historia ha mantenido tanto el domicilio fiscal como su fabricación y venta en esta tierra. Sus actividades tradicionales y principales han sido el tueste y venta de café, adaptándose a los cambios en los hábitos de consumo.

En 1886, Santiago Lascasas Calvo, se trasladó de Candasnos (Huesca), a Zaragoza, estableciéndose en los bajos de la casa nº 20 de la calle de Santiago. Este edificio, desaparecido en los años 70, era la clásica tienda de Ultramarinos dónde el café era comprado, sin tostar, por los clientes. En los últimos años del s.XIX se empezó a tostar y a vender el café ya tostado. Así, el tueste de café fue tomando gran importancia hasta el punto de que se comenzó a vender bajo la marca “El Criollo” y terminó registrándose el 30 de agosto de 1910. En los años 30, se utilizó otra marca, “Arabia”, además de El Criollo. Cafés El Criollo fue la única casa de cafés de España que concurrió a la “II Feria de Muestras Aragonesa”.

La postguerra fueron años muy difíciles ya que el café quedó dentro del llamado Comercio de Estado. A partir de los 80 la empresa decide especializarse en el mercado de hostelería de calidad siendo en los 90 cuando sufre las mayores transformaciones adquiriendo maquinaria para el envasado automático de café, y transformando todo el proceso productivo especializándose en la fabricación de cafés de tueste natural.

En  2001 fue la primera empresa aragonesa de torrefacción de café en obtener de AENOR, la Certificación UNE-EN-ISO 9002 y en 2006 la empresa se hace miembro de FLO (Fair Label Organization) para la comercialización de cafés de Comercio Justo . Cafés El Criollo es también miembro fundador de la Asociación Cultural de Baristas de Aragón.

Casa Perdiguer

1893

Ramón Perdiguer Prats fundó la primera fábrica de aguardientes y alcoholes en Mas de la Matas (Teruel). Su espíritu emprendedor le llevan, en 1917, a trasladar la fábrica a Zaragoza, a la calle 29 de septiembre, hoy plaza de Europa. Junto a su esposa Dominica Moliner, instalan su domicilio en la calle San Pablo y en los bajos montarán el primer almacén y tienda de vinos de la familia. Al fallecer Ramón, la empresa pasa a denominarse Viuda de Perdiguer y se incorporan los hijos varones Longinos, Francisco y Agustín.

El negocio se mantiene rentable y en los años 40 se adquieren nuevas bodegas en Lécera (Zaragoza), Muniesa (Teruel) y Lanaja (Huesca). Se une al negocio el primer nieto del fundador, Agustín Perdiguer, y la fábrica de la calle 29 de septiembre se traslada a mejores instalaciones en el camino de la Almozara. En esos años serán los hijos de Francisco Perdiguer: Ramón, Alicia y Fernando, quienes atenderán todos los establecimientos en activo.

A partir de 1985 se incorpora a la empresa Juan Carlos Perdiguer, hijo de Agustín y cuarta generación. Se crea la actual razón social  Bodegas Perdiguer SL y se centraliza el negocio en la calle San Pablo nº 39. Éste junto con el de la avenida Santa Isabel, inaugurado en 1952 y especializado en vinos y licores, son los dos establecimientos que permanecen hoy abiertos, dirigidos por Juan Carlos, además de la moderna bodega de elaboración de Tosos (Zaragoza).

Exide Technologies (Tudor)

1897

El 10 de noviembre de 1897, se constituye la Sociedad Española del Acumulador Tudor, fabricante de baterías de la marca Tudor, con un capital social de un millón de pesetas. Se instalará en Zaragoza, en una antigua fábrica de harinas, conocida como La Pilar, que comienza a funcionar en 1898.

En los primeros años del siglo XX, con Federico Echevarría, como presidente, la sociedad se convierte en suministrador de baterías de arranque de dos modelos de automóviles que se empezaban a montar en España, Hispano-Suizo y Elisaldi, y suministra la primera batería para propulsión de submarino en inmersión para el histórico Isaac Peral. En mayo de 1946 se inaugura la nueva planta, conocida como Avenida de Navarra, ya con Juan Selgas, sucesor de Federico Echevarría, como cuarto presidente en la historia de la sociedad.

En la década de los 60, Tudor crece en dimensión industrial y en notoriedad; cotiza en la Bolsa de Madrid y se convierte en uno de los valores más prestigiosos y activos del mercado financiero español. La fase de expansión continúa en los 80, cuando se traspasa la actividad de la Avenida de Navarra, a una nueva instalación más moderna y mejor adaptada a los nuevos requisitos fabriles, en Malpica (Zaragoza).

Ya en los 90, Exide Corporation se hace con la totalidad del capital de Tudor y se pone en marcha la actual fábrica de La Cartuja (Zaragoza) que es una de las cuatro grandes fábricas del Grupo en España, con 456 trabajadores. Desde junio 2008 la antigua “Tudor”, Sociedad Española del Acumulador Tudor, pasó a denominarse Exide Technologies.

SERVICIOS

Balneario Serón

1860

En 1860, un grupo de amigos de la Sociedad de la Amistad, dirigidos por el señor Garcés, comienzan la explotación de los manantiales de La Peña, San Luis, El Prado y Las Lilas. Sus aguas, con múltiples beneficios para la salud, fueron declaradas de Utilidad Pública en ese mismo año. Años más tarde Luis y Mariano Serón darán nombre al establecimiento Hotel Balneario Serón. En 1887, en la Exposición Aragonesa, la Real Sociedad Económica Aragonesa concedió a Luis Serón la Medalla de 1ª clase por sus aguas. Este reconocimiento y la popularidad que alcanzaron llegó hasta la familia real y en 1917, la infanta María Isabel de Borbón “La Chata”, hija de Isabel II, visitó el balneario y ofreció un generoso donativo.

Durante la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial, el Balneario fue hospital para heridos que llegaban del frente y para centenares de oficiales refugiados. La Administración española pensó en los balnearios para albergarles y ofrecerles un dulce retiro y descanso. En los 80, se abre una nueva etapa en la historia del Balneario gracias a la familia Sicilia que adquirió su propiedad. Con José María Sicilia al frente se acometen varias remodelaciones profundas de las instalaciones formando, junto al Balneario Sicilia, la Estación Termal de Jaraba, actualmente gestionada por José Manuel Sicilia. En el año 2007 el Hotel Balneario obtiene la certificación “Q” de Calidad Turística que concede el Instituto de Calidad Turística de España (ICTE).

Manuel E.Rodríguez

1822

Un yunque forjado en una pieza y grabado con la fecha de 1822 es el testimonio de la existencia de un taller de calderería en la calle Fustería de Barbastro, después llamado de San Ramón. Documentos fechados en 1833, 1865, 1908 1934, 1960 y 1981 nos siguen demostrando las sucesivas titularidades en esta empresa, en la que el testigo siempre ha sido recogido por el hijo del propietario. Hoy, ya se prevé un nuevo relevista, hijo del actual titular, Manuel Rodríguez Chesa, llamado también Manuel e incorporado hace años a las tareas profesionales de la sociedad familiar.

En aquellos primeros años en la empresa Rodríguez se construía y reparaban todo tipo de elementos de equipamiento doméstico e industrial con los medios y las herramientas de la época. En 1906 se inicia la conducción del agua en Barbastro con la necesaria instalación de tuberías de hierro fundido y las consiguientes instalaciones de fontanería.

En los años 30 predominaba en fontanería el tubo de plomo y empezaba a trabajarse la calefacción en tubería de hierro, con instalaciones que requerían de habilidad y fuerza física. Hasta los años 60 no se producen grandes cambios técnicos en la profesión, que empezaba a trabajar con combustibles como fuel, gasóleo y gas.

Desde su fundación en 1974, la familia Rodríguez participa en la Asociación Profesional de Instaladores de Fontanería, Calefacción y Afines. Actualmente, la empresa Manuel Rodríguez sigue ofreciendo a sus clientes un esmerado servicio de fontanería, calefacción, gas, energías alternativas y un sinfín de trabajos realizados con dedicación por los 15 profesionales que trabajan en ella.

Fontanería Moreno Ichaso

1908

Fontanería Moreno fue fundada en Tarazona en 1908 por Pío Moreno, como hojalatería, calderería y fontanería, según aparece en la documentación de entonces que conserva la familia. El negocio familiar pasó años después a su hijo, Julio Moreno, quien a pesar de los avatares históricos consiguió transformar su negocio y crecer en la localidad.

El nieto del fundador, Fernando Moreno Rivas, lo adaptó a los nuevos tiempos y quiso ser un reflejo del esfuerzo de los pequeños comercios que luchan por subsistir. Fernando se jubiló en 2006, y profesionales y vecinos de Tarazona le rindieron un merecido homenaje después de toda una vida dedicada al negocio familiar. Ahora su trabajo lo continúan sus hijos, Olga y Fernando Moreno que representan ya la cuarta generación de la saga familiar.

TUZSA

1884

El 17 de octubre de 1884, la Gaceta de Madrid anunciaba la subasta del tranvía interior y afueras de Zaragoza. La red debería tener 6 líneas comenzando todas en la plaza de la Constitución, actual plaza de España. La concesión, para 60 años, se aprobó a nombre de Modesto Torres Cervelló, que impulsó la creación de la Sociedad de los Tranvías de Zaragoza, entre cuyos accionistas se encontraban ilustres políticos y empresarios como Basilio Paraíso.

En 1888, la compañía fue adquirida por la sociedad belga L´Union des Tramways, que la dirige hasta 1902. Es entonces, cuando la familia Escosura y Basilio Paraíso, se hacen con el control de la empresa, la denominan Tranvías de Zaragoza y dejan la dirección de la misma en manos de Virgilio Escoriaza.

Los proyectos de urbanización y ensanche que vive la ciudad en la primera mitad del s. XX hacen necesaria la modernización y electrificación de las líneas, la ampliación de los ramales y la renovación de los coches. En 1959 comienza la sustitución de la red tranviaria por trolebuses. Y en 1976 dejan de circular los últimos tranvías de aquella generación. Zaragoza fue la última ciudad española que clausura la red tranviaria. 1982 es un año clave ya que se firma el convenio entre el Ayuntamiento de Zaragoza y Transportes Urbanos de Zaragoza (TUZSA) que supondrá una profunda renovación de la red, con inversiones en mejoras y cambios en el sistema de prestación del servicio.

MEDALLA DE HONOR

Escuela  Universitaria de Estudios Empresariales de Zaragoza

1887

Antecedentes: La Escuela Superior de Comercio

La Gran Enciclopedia Aragonesa fecha su fundación en 1880, a iniciativa de la Real Sociedad Económica de Amigos de País. Otros estudiosos hablan de 1887 cuando la Reina regente decretó que se reorganizaran las enseñanzas de comercio en España, creando varios centros de este tipo en algunas capitales de provincia, entre ellos el de Zaragoza, que se sumarían a los ya existentes en Barcelona, Madrid y Bilbao.

Basilio Paraíso Lasús, artífice de la Cámara de Comercio y presidente de la Exposición Hispano- Francesa de 1908, fue uno de los principales impulsores de los estudios de comercio y de la Escuela en Zaragoza. Él junto con Rafael Pamplona, son considerados los verdaderos responsables de que la Escuela se pusiera en marcha.

Su ubicación pasó por distintos lugares de la ciudad. La primera fue en un edificio de la plaza del Carmen, más tarde en otro de la calle Canfranc. También ocupó provisionalmente instalaciones prestadas por la Facultad de Letras, en la plaza de la Magdalena hasta que, finalmente, se instaló en un edificio en la plaza de los Sitios construido con motivo de la Exposición Hispano-Francesa de 1908.

Durante la primera mitad del siglo XX, los estudios de Comercio tuvieron una gran importancia en la vida económica aragonesa. De la entonces Escuela de Comercio salieron los profesionales que controlaban la economía y el comercio, agentes de bolsa, inspectores de Hacienda, interventores y estaba considerada como una carrera de gran prestigio social que también era cursada por muchos alumnos deseosos de ocupar cargos relevantes en el mundo empresarial.

La Escuela ha tenido ilustres profesores: Gonzalo González Salazar (alcalde de Zaragoza); Rafael Pamplona Escudero (alcalde de Zaragoza y vicepresidente de la Diputación Provincial de Zaragoza), Enrique Miret Martínez (Cónsul de Inglaterra en Zaragoza y jefe de oficina de la Azucarera), Julio Anzano (propietario y director del periódico “La Educación”), Arturo Romaní Lluch (Presidente del Ateneo), Manuel de Escoriaza Fabro (director de Carde y Escoriaza), Ildefonso Manuel Gil López (miembro de la Academia Norteamericana de  la Lengua Española, y como tal, correspondiente miembro de la Real Academia Española, director y consejero de Honor de la Institución Fernando el Católico) y un largo etcétera.

  Su primera transformación: la Escuela Universitaria de Estudios Empresariales

La Ley general de Educación de 1970 transformó la Escuela de Comercio en centro universitario: Escuela Universitaria de Estudios Empresariales que impartía los estudios de Diplomado en Ciencias Empresariales, con enseñanzas dirigidas a la especialización en Contabilidad e Informática de Gestión, Estudios de Mercados y Financiación e Inversiones. Su integración en la Universidad coincidió con una época en que la mayoría de los centros universitarios estaban masificados, por lo que tenía más del doble de alumnos, de lo adecuado para sus instalaciones.

Su segunda transformación: año 2003

La Escuela, consciente del reto planteado por el mundo profesional hizo frente al mismo con el Plan de Estudios de 2003, una oferta que consolidaba su presencia en la élite educativa y reflejaba las inquietudes profesionales y empresariales más actuales. En este año, la Escuela cambia fundamentalmente en dos aspectos:

• Cambia su sede de la plaza de los Sitios al Edificio Lorenzo Normante del Campus Río Ebro de Zaragoza. Esto será un cambio radical. Primero porque se pasa de un edificio de principios de siglo XX, alejado de la Universidad, a unas instalaciones modernas, funcionales, totalmente adaptadas a las necesidades formativas del siglo XXI y con las que la Escuela se incorpora plenamente a la vida universitaria. La integración en un campus universitario, el Río Ebro, supone compartir objetivos y actividades con los demás centros aquí ubicados, y permite disponer de unas instalaciones perfectamente adecuadas que permiten desarrollar en condiciones óptimas la labor docente e investigadora.

• Implanta un nuevo Plan de Estudios adaptado a la última normativa del Ministerio, más acorde con las nuevas tecnologías que ya se utilizan en las empresas. Este plan posibilitará a los alumnos recibir el llamado suplemento académico al título (que facilita el intercambio con Universidades europeas y españolas), permitirá el reconocimiento de las prácticas en empresas y los trabajos tutorizados, y entre otras cosas amplía de tres a seis los itinerarios formativos, con nuevas especialidades que responden mejor a las necesidades de las empresas.

Su futuro inmediato

La incorporación de la Universidad de Zaragoza al Espacio Europeo de Educación Superior trae consigo un gran cambio que producirá la integración de la Escuela en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, y en otro centro, que impartirá cuatro nuevos grados, uno de economía y tres de empresa, Administración y Dirección de Empresas, Contabilidad y Finanzas y Marketing e Investigación de Mercados.

En la actualidad prestan servicio en la Escuela 95 profesores de los que más de la mitad son funcionarios de los cuerpos del Estado y de ellos más de la mitad son doctores. Los profesores se han dedicadotambién a tareas de investigación difundidas en congresos científicos y publicaciones nacionales e internacionales. Los 22 miembros del P.A.S. (Personal de Administración y Servicios)  poseen una titulación que acredita su capacidad profesional y realizan su labor de forma eficiente contribuyendo a la calidad total de la Escuela.

Hay que mencionar a los alumnos que han pasado por las aulas de la Escuela. En sus primeros cien años se calcula que terminaron sus estudios unos 6.000 alumnos y que unas 14.000 personas cursaron estudios sin llegar a terminarlos.

La Escuela participa también en acuerdos dentro del programa Sócrates- Erasmus y recibe y envía cada año a cientos de estudiantes de toda Europa y también de países no europeos.

La trayectoria histórica de la Escuela siempre ha ido paralela a la de la sociedad aragonesa. Su propia creación corresponde a una necesidad detectada no en ámbitos académicos sino económicos y profesionales y por ello seguirá siendo referencia obligada entre las escuelas y universidades económicas del país.