Medallas Basilio Paraíso

Empresas distinguidas 2011

        COMERCIO

  • Albert & Artero (1843)   Barbastro  (Huesca)             
  • Casa Falgás    (1868) Teruel                                   
  • Librería Allué (1887) Zaragoza                               
  • Pastelería Ascaso (1890)  Huesca                                
  • Librería Meléndez (1907) Tarazona (Zaragoza)                        
  • Corsetería La Suprema (1910) Zaragoza                               
  • La Parisién (1911)  Zaragoza            

                   

        INDUSTRIA

  • Tahona Casanova (1843)  La Muela (Zaragoza)                  
  • Gráficas Barbastro (1865) Barbastro (Huesca)            
  • Almazara de Jaime (1879)  Belchite  (Zaragoza)             
  • Harinas Polo (1880) Villanueva de Gállego (Zaragoza)   
  • Perruca Industria Gráfica  (1889) Teruel                                     
  • Botería lafuente  (1896)  Huesca                                       
  • CAF  (1897) Zaragoza                                
  • Panadería Antonio Rébola (Panishop)  (1902) Zaragoza        

    

        SERVICIOS

  • El Cruzado Aragonés (1903)Barbastro (Huesca)           
  • El Pirineo Aragonés (1882)  Jaca (Huesca)                        
  • Casa Ruba (1884)  Biescas (Huesca)          
  • Funeraria José Andrés (1886) Teruel

COMERCIO 

Albert & Artero  

1843 

La empresa Albert Artero, S.L. fue fundada en Barbastro en  el año 1843 por Vicente Bosque Argueras, permaneciendo activa hasta nuestros días, con tres características muy singulares:  se ha mantenido en manos de la misma familia, ya que los titulares actuales son tataranietos del primer titular; la actividad sigue siendo la venta al por mayor y menor de artículos, con preferencia textiles y de mercería; y por último, durante su larga trayectoria siempre ha permanecido ubicada en el mismo lugar, en la calle General Ricardos, donde es conocida popularmente, por “Casa Artero”. 

Entre 1919 y 1935, se encuentra documentada una actividad importadora de artículos para distribuir, especialmente desde Alemania (Solïngen y Hamburgo) y Bohemia (Eslovaquia), que se interrumpe con el estallido de la guerra civil, en la que el negocio es colectivizado desde 1936 hasta abril de 1938. A Francisco Artero Bosque que dirige el negocio desde 1929, le tocan las labores de reconstrucción y continuación, en los duros momentos de escasez y racionamiento. 

En el año 1963  el desbordamiento del río Vero afecta gravemente al negocio. Se continúa a duras penas la actividad pero en 1969, Francisco José Albert  y su esposa Concepción Artero no tienen más remedio que afrontar la demolición del edificio y planificar la construcción de uno nuevo que es el que siguen ocupando en la actualidad. 

En 1989 se adoptó la forma jurídica de Sociedad  Limitada, pasando a formar parte de la misma los  cuatro miembros de la familia  Albert-Artero. 

Casa Falgás  

1868 

Salvador Zapater Moliner fundó en  el año 1868 la ferretería Casa Falgás en una época en la que se requerían  herraduras, clavos, herramientas, artículos de siega y trilla, etc. El año 1898 le sucedió su  yerno, Joaquín Falgás Esteve, que mantuvo el negocio en el mismo local hasta 1932, cuando se instalaron en otro más grande con una ubicación más favorable que les permitía ampliar los productos de venta y mejorar la atención  a sus clientes. Sin embargo al estallar la guerra civil, les confiscaron todos los artículos y Casa Falgás tuvo serias dificultades. 

Pasados esos años Joaquín consiguió remontar el negocio con su hijo, Salvador Falgás Zapater y 2 hermanas. Y ya en los años cuarenta, el negocio quedó totalmente en manos de Salvador que incorporó al comercio muchas novedades  sobre todo la venta de petróleo, estufas de fuego y la distribución de  butano. Estuvo al frente del establecimiento hasta su jubilación el año 1977, que pasó a nombre de Ángeles Falgás Ber y su marido, Juan José Moreno Ortiz. En 1981 ampliaron el negocio con un local más  grande y  dos naves industriales donde trabajaban 7 personas. 

En 2008 el negocio se traspasó a Raúl Ber Aubá, sobrino de los propietarios y a  su mujer, Anabel Segura Albesa, que constituyeron una sociedad limitada  con el nombre de Almacenes Bersegura S.L. 

Con sus ganas de trabajar han demostrado ser unos dignos sucesores del fundador de esta mítica ferretería turolense que mantiene vivo el mismo lema de antaño: “La honradez y el buen comportamiento siempre prevalecen”

Corsetería La Suprema  

1910 

En una coqueta tienda cercana al Mercado Central de Zaragoza se ubica la corsetería La Suprema. Desde sus inicios en 1910, la Suprema se destacó por ofertar cualquier tipo de ropa interior para las mujeres de todo Aragón. 

La corsetería La Suprema ha pertenecido siempre a la misma familia y el local comercial sigue siendo el mismo desde su fundación. Regentado siempre por mujeres, Teresa Vigata fue la fundadora y comenzó en 1899 vendiendo en los pueblos y municipios cercanos a Zaragoza los corsés que ella misma fabricaba, hasta que en 1910 se decidió a abrir la tienda. Su hija María, continuó con el negocio y en la actualidad es su nieta Mª Carmen Serrano Gracia quien  atiende a la numerosa clientela que se acerca hasta este  histórico establecimiento. 

El comercio no cerró sus puertas en el transcurso de la guerra civil y hasta la Revolución Industrial fabricaba sus propios productos que publicitaba  con anuncios elegantes en revistas de la época, precisando que los confeccionaban en 24 horas y  presumiendo de su slogan “economía es nuestro lema”. La anfitriona presume con orgullo de su historia incluso de que en algunas ocasiones han cosido corsés por encargo para obras de teatro representadas en el Teatro Principal. 

La Suprema continua vendiendo sus productos para las mujeres aragonesas, realizando adaptaciones y arreglos,  a la medida de  una clientela que permanece fiel de generación en generación. 

Librería Allué 

1887 

Agustín Allué Fabana fundó en 1887 la librería Allué, cuya primera ubicación estaba en la calle Don Jaime I, número 8. En la Guía de Zaragoza de ese año el establecimiento aparecía mencionado como: “Librería y Centro de Suscripciones Agustín Allué; obras de textos para todas las carreras; demandas con prontitud; encuadernaciones de lujo y económicas; devocionarios de todas las clases y precios”. 

Posteriormente, se trasladaría a la calle Estébanes, número 16, un local situado tras un pintoresco patio que solía visitar Salvador Dalí en sus viajes a Zaragoza. El célebre pintor se hospedaba en casa de Allué, delegado de la Sociedad de Autores en Zaragoza. También el escritor y dramaturgo Carlos Arniches solía acudir por la librería ya que mantenía una buena amistad con  Agustín Allué. 

Esta librería,  situada a espaldas del Plata y en pleno Tubo zaragozano, tenía una amplia oferta de libros de viejo, muy apreciados por los clientes de la época, siendo una de las librerías más prestigiosas en las primeras décadas del siglo XX. En su publicidad ofrecía a sus clientes la posibilidad de formar una biblioteca tan económica como selecta y recordaba que: “compraban y vendían libros antiguos y modernos y visitaban a domicilio”. 

En 1968, la Librería Allué se trasladó al número 38 de la calle Cortes de Aragón, su última ubicación. Esta librería está regentada por el nieto del fundador, Oscar Azorín Allué y su esposa Mary Carmen, que cuando se hicieron cargo del establecimiento lo ampliaron ofertando libro nuevo,  periódicos, revistas y todo tipo de cromos que hacen las delicias de los clientes más pequeños. 

Pastelería Ascaso 

1890 

Desde que Manuel Ascaso Laliena, fundó la pastelería en la plaza de la Moneda en Huesca, cuatro generaciones de Ascaso llevan endulzando la vida de muchos oscenses y aragoneses que se pasan a comprobar las exquisiteces  que salen de sus hornos.  Su hijo, Vicente Ascaso Ciria, se trasladó al Coso de Galán 2 y ya fue su nieto, Vicente Ascaso Martínez, quien inauguró en 1970 los locales de la calle  Coso Alto 9, donde se ubican en la actualidad. 

Hasta 1933, Ascaso se dedicó fundamentalmente a la venta de pan y poco a poco fue introduciendo dulces como dobladillos, empanadicos o las tortas de hoja hasta llegar al célebre pastel ruso, una de las opciones  de mayor éxito entre su extenso surtido de laminerías. 

Sin duda la repostería oscense no sería la misma sin la presencia de la pastelería Ascaso, que, a lo largo de estos más de cien años ha ido evolucionando desde las tortas negras, exponente máximo de la repostería de posguerra, a las delicias actuales que le han otorgado los más prestigiosos reconocimientos a nivel nacional. 

La familia Ascaso, con Vicente Ascaso al frente, siempre ha estado muy atenta a las innovaciones técnicas que se han producido en este sector, adaptándolas al gusto de sus clientes y manteniendo la calidad y originalidad de sus propuestas. Los turrones, las castañas de mazapán, las colinetas, los hojaldres y los bizcochos conforman una amplia lista de opciones que siempre presentan de manera exquisita. 

Librería Meléndez 

1907 

En 1907 Félix Meléndez Lozano fundó en Tarazona la Librería Meléndez dedicada a  la venta de libros y todo tipo de objetos de escritorio. Pronto comenzó también a realizar trabajos de imprenta sobre todo  un bisemanario independiente que se proclamaba en aquellos años “defensor de los intereses morales y materiales de la región de Tarazona” y  el boletín oficial municipal. 

Su hijo, Félix Meléndez Rello, se involucró desde muy joven en la gestión del establecimiento. En la actualidad son sus hijos, Javier y M.ª Dolores Meléndez Latorre, quienes se encargan del establecimiento, papelería e imprenta que vende libros escolares, libros de bolsillo y novedades,  material de oficina, periódicos y revistas. Últimamente  también  han incluido en su oferta regalos infantiles, juegos educativos, puzzles y mochilas para el colegio. 

Javier y Mª Dolores sonríen al pensar en el futuro de su tienda y apuntan que quizá su continuidad esté asegurada pasando, dentro de algunos años a manos del hijo pequeño de Javier, Manuel Meléndez Ortega, que aunque en la actualidad solo tiene once años parece ser que ya muestra interés en ello. 

 La Parisién 

1911 

La Parisién abrió sus puertas el 27 de marzo de 1911 de la mano de los señores Giménez y Artero, tal y como se describía en un artículo publicado en Heraldo de Aragón de ese mismo día. 

Cuando se inauguró la Parisién era una tienda de novedades de París, la primera en instaurar el precio fijo en los productos que exponía en sus escaparates, a los que otorgaba una gran importancia como reclamo para sus clientes. 

Tras la guerra civil, la Parisién pasó a ser una mercería donde se encontraban todo tipo de artículos y tal como explicaban sus propietarios el secreto de su éxito era que:  “en La Parisién se vende, no se despacha”, lema que siguen manteniendo. En 1942 el local fue traspasado a Basilisa Lafarga Cabrero, que lo regentó hasta su jubilación.  

La Parisién es un ejemplo de comercio que ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos gracias a su empeño por compaginar su servicio tradicional, con un buen sistema de venta por Internet que le sirve además de escaparate internacional: su  web es más visitada en Méjico que en España. 

En el año 2000 fue la  hija de Basilisa, Elena Lasaosa Lafarga quien se hizo cargo del negocio  y ahora es su hijo, Santiago Espa Lasaosa, quien se ocupa  actualmente de la gestión. 

 

INDUSTRIA 

Tahona Casanova 

1843 

Con más de 150 años  fabricando pan, la Tahona Casanova se ha convertido en un referente en la localidad de La Muela donde en el año 1843 José Casanova fundó una pequeña panadería. Su hijo, Antonio Casanova y después el nieto, José Antonio tomaron el relevo y la tahona siguió la fabricación de pan en la localidad zaragozana. 

Bajo la denominación de Panificadora Casanova, José Antonio  y su esposa Ascensión Lóbez ampliaron los productos artesanos que salían de su horno y  riquísimas magdalenas, tortas y  bizcochos  de la familia Casanova empezaron a distribuirse por toda la geografía española. 

Actualmente sus hijos, Jorge, Beatriz y José Antonio Casanova Lóbez dirigen la renovada Tahona Casanova que ofrece no sólo la panadería y pastelería más selecta sino también cerca de 40 variedades de chocolates, más de 200 productos distintos de repostería artesana y  un pan cocido a la piedra que merece los elogios de todos sus clientes. 

La quinta generación, Sara, Pablo y María, ya hacen sus pinitos como artesanos de la tahona y pronto recogerán el testigo de esta empresa familiar que es todo un referente en el mundo de la panadería aragonesa. 

Graficas Barbastro 

1865 

Los orígenes de Gráficas Barbastro, S.L. se remontan a la Imprenta Lafita, abierta inicialmente como librería y comenzando con los trabajos de imprenta en 1865. Es pues una de las imprentas más antiguas de Aragón. 

Ubicada en la calle Argensola de Barbastro, en 1889 es adquirida por Jesús Corrales Puyol, cuyos herederos la mantienen en activo durante más de 80 años. En el transcurso de esos años se realizan finos trabajos en tipografía que elevan el prestigio del establecimiento entonces denominado Imprenta Corrales. También en sus talleres se imprimirá toda la segunda época del semanario “El Cruzado Aragonés”, desde 1953 ininterrumpidamente hasta nuestros días. 

En 1972, tras la jubilación de Adriana Corrales, última descendiente de la Imprenta Corrales, ésta pasará a su oficial primero Miguel Hecho, con cuyo apellido figuró la Sociedad Civil Imprenta de Hecho, S.C. Es  en 1991 cuando adquiere la denominación de Gráficas Barbastro, S.L. que  en 1999 se traslada a los nuevos locales de la calle Luis Buñuel, 15. 

La adaptación a los constantes cambios que ha experimentado el sector a lo largo de este dilatado periodo de tiempo les ha permitido llegar hasta nuestros días en una posición de privilegio. 

En la actualidad, aspectos como la calidad, el servicio y los plazos de entrega son sus señas de identidad. Un equipo humano joven pero altamente especializado en el campo de las artes gráficas y la más avanzada tecnología en impresión son las garantías de su éxito. 

Almazara de Jaime 

1879 

Los orígenes de la Almazara de Jaime se remontan a 1879, año en el que se certifica, por el partido judicial de Belchite, la existencia de una industria de extracción de aceite en el paraje denominado Molino de Galindo que fue destruido durante  la guerra civil. 

En 1941 la viuda de Fernando Jaime León, Dominica Fanlo Checa, junto con su hijo Luis Jaime Fanlo inician una nueva construcción y adaptación a una industria de refinación, fabricación de jabones y extracción de aceite de oliva virgen, siendo en ese momento una de las mayores industrias de la comarca de Belchite, donde trabajaban más de 25 personas. 

Esta industria sigue funcionando hasta 1958, conjuntamente con la almazara de aceite de oliva. Estas raíces históricas, con elaboraciones artesanales, no hacen olvidar a los sucesores de Fernando Jaime Fanlo que la calidad del aceite de oliva virgen extra es un ingrediente esencial de la dieta mediterránea. 

En  la actualidad los sucesores de Fernando Jaime Fanlo han renovado la almazara, adaptándola a las exigencias actuales, con la denominación de Almazara de Jaime. Desde 2005 ha recibido, como reconocimiento a esta continua dedicación, seis premios a la calidad por el Consejo Regulador de la Denominación de Origen “Aceite del Bajo Aragón”, el último de ellos como mejor aceite del Bajo Aragón en 2010. Está elaborado con aceitunas de la variedad tradicional Empeltre y las complementarias Arbequina y Royal procedentes de una olivar que es una joya medioambiental, dentro de la árida estepa de Belchite. 

Harinas Polo  

1880 

Harinas Polo es una de las empresas agroalimentarias más reconocidas por su experiencia y calidad en la fabricación de harina de trigo y derivados de los cereales. La empresa fue fundada en 1880 por Santiago Polo en la comarca de Belchite. Posteriormente, se trasladó a Cariñena donde construyó una fábrica de harinas a la que dotó de la más novedosa tecnología de la época. 

En 1938 son sus hijos, José y Manuel, quienes van ampliando el negocio comprando sucesivamente la harinera de San José, ubicada en Zaragoza, y las harineras Nuestra Señora del Duero, en Almazán (Soria), y Las Navas, en la  Puebla de Alfindén (Zaragoza). 

José Luis Polo, nieto del fundador, adquirió en 1970 la planta de Villanueva de Gállego, actual sede de Harinas Polo, donde se han realizado importantes inversiones técnicas para continuar con la calidad de sus productos. En 2009,  Harinas Polo fue  premiada con el galardón a la mejor empresa alimentaria de Aragón en la modalidad industria agroalimentaria por tratarse de una empresa con reconocida tradición familiar, por los modernos sistemas para procesar cereales y  por la automatización informatizada de todo el proceso fabril en unas innovadoras instalaciones . Méritos demostrados que garantizan la calidad-rentabilidad de sus productos y la eficacia de su  personal especializado. 

En la actualidad es Paloma Polo, biznieta del fundador, quien ocupa la dirección general de la empresa siendo la cuarta generación que continúa con la tradición harinera. 

Imprenta Arsenio Perruca 

1889 

En 1889 Arsenio Perruca fundó en Teruel un negocio de papelería, dónde también se vendían artículos fotográficos  e instrumentos musicales. Muy pronto, la empresa familiar  amplía su actividad con la encuadernación de todo tipo de libros y  folletos,  así como la impresión de carteles publicitarios y tarjetas postales. 

La guerra civil, como a tantos otros negocios turolenses, afectará mucho  a la Imprenta Perruca y será  a partir de la década de los años 40 cuando comienza su recuperación. En ella tendrán un protagonismo especial su hijo Patricio y más tarde su nieto Arsenio, padre de los actuales propietarios. 

En 1972, Arsenio Perruca, refundó la librería con el nombre comercial de  Librería Senda ubicada en un local distinto del taller de imprenta.  Al fallecer prematuramente, es su viuda, Rosa Úbeda, y su hijo, José Ignacio Perruca Úbeda, los que se hacen cargo del negocio y a partir de ese momento  se incorporan los avances del Offset para los encargos de impresión.  De ahí las inversiones en maquinaria y tecnología  de los años setenta y ochenta del siglo XX que les han permitido la colaboración con multinacionales y la correspondiente ampliación del negocio y los servicios que presta. Por eso también  los hermanos María Luisa, Marta María y Pablo se incorporaron a la gestión de la imprenta familiar. 

Esta prosperidad les llevó a principios de los años 90, a crear un sello editorial, en el que aparte de la edición de publicaciones, se realiza la revista, de distribución nacional, Verde Teruel, que disfruta de  gran acogida y popularidad en el sector turístico. 

Botería Lafuente 

1896 

Más de 110 años lleva el nombre de Pedro Lafuente unido a la fabricación artesana de botas para vino, manteniendo viva una sabiduría y un oficio centenario. En 1896, Pedro Lafuente Jiménez se inició como aprendiz en la fabricación y comercialización de botas, fundando en 1900 la Botería Lafuente en la plaza de San Lorenzo de Huesca. 

A Pedro, hombre muy conocido y apreciado en la ciudad,  le sucede  su  viuda  Baltasara Peiré quien regentó el negocio hasta 1935, cuando su hijo Pedro pasará a ocuparse de él. La tercera generación, con Pedro Lafuente Pardina, nieto del fundador, fue quien extendió la popularidad de la Botería Lafuente por toda la provincia de Huesca y Aragón y llevó el negocio a su mayor esplendor, obteniendo múltiples distinciones como artesano y varias medallas del trabajo. La Botería Lafuente ha participado  en innumerables ferias, exposiciones y extendido su red comercial por toda España llegando a exportar algunos años a Francia y Argentina. 

Personaje polifacético, escritor costumbrista y  periodista radiofónico, Pedro Lafuente Pardina tenía siempre a gala ser botero y llevó con orgullo su oficio artesano y el hecho de ser un pequeño empresario hecho a sí mismo. 

En la actualidad  Botería Lafuente sigue abierta regentada por su hijo, Pedro Lafuente y su nuera, Montserrat Ribera, con la producción de botas para vino que realizan con la misma técnica artesanal de sus antepasados y manteniendo la venta por muchísimos lugares de España. 

C.A.F, S.A. 

1897 

En 1897 la familia Escoriaza, con Nicolás al frente,  abre unos talleres de fabricación de carpintería de madera y metal para vagones y tranvías. Pronto se une a ellos el francés Pablo Carde y surgen así los Talleres Carde y Escoriaza instalados en el Cº de las Torres y cuya actividad se centrará en las construcciones ferroviarias, sector que a finales del s. XIX estaba en plena expansión en España. 

Entre los años 1900 y 1918 se comienza con el suministro de tranvías para varias ciudades españolas.  En 1920,  la empresa cambia  el nombre por el  de Material Móvil y Construcciones  y se trasladan a una  nueva fábrica junto a la estación del Portillo. 

A mitad de siglo y a punto de extinguirse la segunda generación de los Escoriaza se continúa la  fabricación de  coches de pasajeros  pero además diversifican la producción en sectores como pequeños aviones, camiones, trolebuses, tanques, hormigoneras, etc. 

En 1971 se produce la fusión con la Compañía Auxiliar de Ferrocarriles, con sede en Beasain (Guipúzcoa)  y surge el nombre actual de Construcciones y Auxiliar de Ferrocarriles (CAF). Nuevas instalaciones en la Avda. Cataluña acogen la producción que se limita en gran parte a material móvil ferroviario. 

Desde 1992 continúan trabajando en la modernización de las factorías, la consolidación internacional de la compañía así como en la apertura de nuevos mercados y  centros de fabricación. Sus  productos están hoy presentes en los países más importantes del mundo. 

CAF referente industrial y tecnológico en Aragón, emplea a 850 trabajadores de los cuales más de 100 son ingenieros formados en la Universidad de Zaragoza. 

Panishop 

1902 

La historia de Panishop comienza con Antonio Rébola Gracia, que inicia su andadura como panadero en 1902 en la calle Las Armas nº 21 de Zaragoza. Más adelante la familia se traslada primero al barrio de Santa Isabel, donde su nuevo horno gozará de gran fama entre los vecinos y  en 1933, a la calle Castelar. 

Superados los avatares de la guerra, durante la cual la panadería permaneció militarizada, la familia Rébola va recuperando el negocio y en 1952 ubica su obrador en la calle Miguel Servet antes de regresar en 1962 a la calle Castelar, donde la panadería original  había sido reformada con la más moderna tecnología. Su hijo, Antonio Rébola Aladrén, se hace cargo de la Panadería Rébola que en  la década de los años 70, es conocida en el sector de la hostelería por su servicio permanente de 24 horas al día 7 días a la semana. 

Con el fallecimiento de Antonio en 1978 y el de su esposa, María Teresa Moreno, en 1982, la cuarta generación se ve obligada a tomar el relevo. Sus hijos, Antonio y Jorge asumen el negocio en un primer momento y  años más tarde se unen sus hermanos, Margarita, Manuel y José. 

En pocos años la empresa fue creciendo  y en 1989 incorpora la Pastelería Don Manuel con productos de pastelería y bombonería. Un año más tarde y tras asistir a la primera Feria de la Franquicia en España a la que acuden  José y Antonio en un viaje organizado por la Cámara de Comercio de Zaragoza, los hermanos Rébola descubren un nuevo modelo de negocio que en 1991 ponen en práctica con la creación de Novopan y en 1994 con la primera apertura de Panishop. Hoy el Grupo Rébola da empleo directo a más de 200 personas y más de 300 trabajadores en tiendas franquiciadas. La quinta generación ya está en el horno para seguir los pasos de sus antepasados. 

  

 

SERVICIOS 

El Cruzado Aragonés 

1903 

Semanario de los barbastrenses por excelencia, El Cruzado Aragonés se ha caracterizado desde su nacimiento en 1903 por la  defensa de los intereses morales y materiales del Alto Aragón.  Durante estos más de cien años de existencia sus páginas han informado de todos los acontecimientos ocurridos en Barbastro y en toda la comarca. Se publicó ininterrumpidamente hasta julio de 1936 y reapareció en enero de 1953. 

Su primer director fue  Jorge Sichar y Allué al que siguieron Manuel Casasnovas, Eugenio Thió, Mariano Frago, y  Marcelino Capalvo durante sus primeros años de existencia. Posteriormente ocuparon este cargo Benjamín Plaza, Elena Martija, Manuel Garrido, Javier Tutor e Ignacio Viscasillas. Su actual directora es Lolo Sampedro. 

La reivindicación a favor de los riegos del Alto Aragón o  la red de transportes de la zona  son algunos de los temas en los que El Cruzado Aragonés se ha implicado activamente con independencia y veracidad, por lo que siempre ha contado con   el favor de un número creciente de lectores. 

El 4 de enero de 2003 celebró sus 100 años con la publicación de su número 4.277 y una exposición que dedicó a su centenario y a los ciento sesenta años de prensa en Barbastro. No hay tema que surja en la ciudad o en la comarca que no encuentre el necesario eco informativo entre sus páginas. 

El Pirineo Aragonés 

1882 

El Pirineo Aragonés es un símbolo de Jaca. Fundado el 23 de abril de 1882, es el periódico más antiguo de Aragón que ha recogido lo acontecido en la ciudad de Jaca y las comarcas de la Jacetania y el Alto Gállego. 

Carlos Quintilla Bandrés, impresor jaqués, fue el primer director que comenzó editando seis páginas de formato reducido, muy popular en la época. Estuvo al frente durante  40 años y en su primer artículo decía “sin otro guía ni rumbo, y sin tener las asechanzas que puedan tendernos la censura y crítica de los que podrían torcidamente interpretar nuestros naturales propósitos, ofrecemos a la concha del Pirineo central un periódico semanal de noticias y de intereses morales y materiales, con el título de El Pirineo Aragonés”. Hasta 1922 dirigió este periódico que indicaba en un epígrafe ser “el periódico de intereses morales y materiales. 

Su hijo, Francisco Quintilla Aramendía, se hizo cargo de la segunda época, desde 1922 hasta 1962, año en el que se jubiló y cedió el testigo a Manuel González Chicot que llevaba una década publicando artículos en el periódico. Fue el artífice de una profunda renovación del semanario, trasladando los talleres, instaurando una nueva cabecera y utilizando con técnicas novedosas el material gráfico, especialmente la fotografía. 

Desde 1991, un nuevo equipo humano está al frente de la empresa. José Manuel y Javier GonzáleZ Vidal, hijos del director, formaron una sociedad empresarial para asumir la propiedad del periódico (Ediciones y Publicaciones del Pirineo Aragonés, S.C.). A ella se sumó José Ventura Chavarría, que asumió la responsabilidad en la redacción, y después Francisco Armario, que se incorporó como socio a la imprenta y los talleres. 

Con la continuidad asegurada gracias al esfuerzo acometido en 1991 y con el cambio de sede de la calle San Nicolás a la calle Aragón, el centenario periódico jaqués afronta el futuro con el deseo de no quedar marginado de las nuevas tecnologías. De momento, sigue contando con la materia prima, la labor periodística y la tradición editorial que han hecho posible este sueño semanal desde 1882. 

Casa Ruba 

1884 

Situado en el mismo corazón de Biescas, Hotel Casa Ruba es un decano en la oferta hostelera de la Comarca oscense del Alto Gállego. 

En 1884 Ramón Ruba y Concepción Lacasa inauguraron la “Posada Ruba”, aunque la tradición hostelera  venía desde mitad del siglo XIX, ya que los Lacasa regentaban y dirigían diversos establecimientos hosteleros en el Balneario de Panticosa. Precisamente  “Casa Ruba”, se creó como posada, para que pudieran descansar las caballerías que se dirigían hacia el balneario. 

Se denominó fonda y después pensión, donde se encontraban ya Ramón Ruba, la siguiente generación,  su esposa Lucía Fañanás y su hermana Concepción Ruba. 

La tercera generación, formada por los dos hijos de Ramón; Jesús y Ramón, junto con Mari Carmen Domec, esposa de éste último, han sido los que le han dado la última pincelada transformando la pensión en Hotel-Restaurante que en la actualidad ostenta la categoría de dos estrellas manteniendo el trato familiar y la cercanía con el cliente, uno de los signos distintivos de los que puede presumir esta “Casa”, lugar de encuentro para todas las gentes del Valle de Tena, lugareños y visitantes. 

Tradición, experiencia y profesionalidad son la clave de este establecimiento regentado por la misma familia durante tantos años. La calidad del servicio y la familiaridad que se ofrece en esta casa son responsabilidad de todo su personal, tíos, primos y sobrinos que con su esfuerzo y dedicación contribuyen a la consecución de tantos logros y reconocimientos empresariales. 

Funeraria José Andrés 

1886 

En 1886,  Federico Andrés López abre un negocio de pompas fúnebres  en el número 36 de la turolense calle de San Juan,  al que pondrá el original nombre de “La Funeraria”.  Hasta 1933, será él quien dirija el negocio ya convertido en empresa familiar puesto que su hijo  José Manuel Andrés Izquierdo había empezado  a trabajar con él. Cuando  José Manuel se pone al frente de la misma decide cambiar su denominación social,  primero pasará a llamarse “Herederos de Federico Andrés” en homenaje al fundador  y ya  en los años cincuenta  “Pompas Fúnebres José Andrés”. 

Su hijo, también José Manuel, asumirá la gestión desde 1977 hasta la actualidad  aunque la cuarta generación de la familia Andrés ya está representada en la empresa con  Ignacio José  Andrés Sánchez, biznieto del fundador que trabaja en el negocio familiar desde el año 2009. 

En el año 2002 y bajo la denominación de “José Andrés S.L.” decidieron unirse con la segunda empresa funeraria más antigua  de Teruel,  “Forner Pescador S.L.” para formar  la “Agrupación Andrés y Foner S.L.”. Unión que les ha permitido la construcción del actual tanatorio “San Julián”, el único de la ciudad de Teruel, dotado ya  con los medios más modernos para cubrir las necesidades demandadas por la sociedad actual.