Villarroya es presidente de la Fundación Basilio Paraíso. En su patronato le acompañan María López y Berta Lorente como vicepresidentas y otros miembros como Enrique Barbero, Miguel Marzo, Javier Ruiz Poza y Luis Aparicio. Además, es presidente de la Cámara de Comercio de Zaragoza.
Publicación original: Heraldo de Aragón
¿Cómo definiría hoy el propósito y la razón de ser de la Fundación Basilio Paraíso?
La Fundación Basilio Paraíso nació en 2008 con un objetivo claro: contribuir al crecimiento económico y social de Aragón. Ese espíritu sigue vigente, pero en 2024 nos dimos cuenta de que necesitábamos renovar nuestro compromiso con el territorio y lo hicimos a través de un plan estratégico, que reflejó que existía un vacío sobre una serie de temas que son importantes para el futuro de nuestra tierra. Hemos venido para ocupar ese espacio de análisis, reflexión y generación de propuestas que aporten valor a nuestra Comunidad. En definitiva, nuestro objetivo es impulsar el desarrollo económico y social de Aragón mediante el estudio, la investigación y la prospectiva, promoviendo el debate y la generación de ideas.
Se presentan a menudo como un centro de pensamiento ¿Qué significa eso en la práctica para Aragón?
Cuando decimos que queremos ser un centro de pensamiento económico y social, estamos diciendo que Aragón necesita un espacio estable donde se analicen las grandes tendencias globales y se traduzcan en claves concretas para nuestras empresas y nuestros responsables públicos. En la práctica, esto se traduce en informes rigurosos, debates públicos bien documentados, propuestas que ayuden a tomar mejores decisiones y en una presencia activa en medios y redes para generar opinión fundada. Nuestra ambición es poner luz sobre los grandes temas que implican a Aragón.
¿Qué tipo de actividades realiza para materializar esa nueva estrategia?
Nuestra actividad se apoya sobre tres grandes pilares. En primer lugar, la generación de informes, análisis en profundidad sobre cuestiones estratégicas para el desarrollo socioeconómico de Aragón que aspiran a convertirse en referencia y a generar debate y actuaciones tanto en el sector público como en el privado. En segundo lugar, desarrollamos proyectos de prospectiva con una visión global. Y, en tercer lugar, organizamos foros y encuentros de alto nivel o almuerzos empresariales con líderes donde conectamos los grandes debates globales con las decisiones de nuestras empresas e instituciones.
Este año han presentado la Fundación Basilio Paraíso en Madrid. ¿Han conseguido sus objetivos?
La fundación sitúa su mapa de acción en el posicionamiento de Aragón en el contexto nacional e internacional. Además, entre nuestros patronos de honor, se encuentran personalidades aragonesas que desarrollan su actividad en Madrid y que son referentes para muchos aragoneses desplazados en la capital. Por eso, era natural que diéramos ese paso, una vez que hemos consolidado nuestro trabajo y posicionamiento, pretendemos contar una red de aragoneses que conozcan nuestra labor y que sean parte activa de este proyecto. A partir de la presentación que realizamos en el Palacio de Santoña en Madrid, se generó una corriente de simpatía que hemos denominado el Círculo Paraíso. Con la presentación, que lleva por lema ‘Revoluzion’, quisimos mostrar que en la Fundación somos expertos en Aragón y así nos tienen que ver.
Han reforzado su patronato de honor con figuras muy relevantes. ¿Qué papel juega este órgano en la nueva etapa?
Contamos con un patronato de honor que hasta ahora tenía un papel testimonial, pero que en esta nueva etapa es un elemento clave. Está formado por personas de gran prestigio y responsabilidad en ámbitos empresariales, financieros, académicos y sociales: Paloma de Yarza, presidenta de HERALDO DE ARAGÓN; Francisco Serrano, presidente de Ibercaja Banco; Juan Manuel Cendoya, vicepresidente de Santander España; Pilar de la Vega, vinculada a Unicef Aragón; Vicente Salas, economista y profesor emérito; y Rafael Fernández de Alarcón, directivo de Telefónica.
¿Qué grandes retos ve para Aragón y qué papel debe jugar la entidad?
Aragón tiene por delante retos muy exigentes, pero también grandes oportunidades: la transición energética, el despliegue de los centros de datos y de las infraestructuras digitales, el reto demográfico, la atracción y el desarrollo de talento joven o la competencia fiscal y regulatoria entre territorios. Contamos con mimbres sólidos para ser una de las regiones más dinámicas del sur de Europa.